Hasta el Mirador de San Nicolás se han desplazado los vecinos de Distrito Norte para denunciar los continuos cortes de luz que sufren en su barrio. Ante la mirada de los turistas, la Plataforma contra los cortes de luz ha leído un manifiesto en español y en inglés en el que han dado visibilidad a esta problemática que llevan sufriendo desde hace mucho tiempo.
Las familias de Distrito Norte viven estos continuos apagones con la incertidumbre de si será temporal y volverá en unos pocos minutos o pueda durar horas o incluso días, como ocurrió hace unas semanas en el que hubo uno que llegó a alargarse 48 horas.
Además, estos cortes de electricidad suponen un riesgo real para las vidas. En el comunicado se ha relatado la historia de una vecina del barrio electrodependiente y que necesita oxígeno para respirar y «cortarle la luz durante toda la noche es poner en peligro una vida humana».
«Tener luz en casa no es un privilegio, es un derecho fundamental que se paga mes a mes»
Un problema conocido por el Ayuntamiento, Endesa, la Junta y el Gobierno pero de quienes no ven apoyo «mientras las familias se quedan sin poder poner el ventilador, sin frigorífico y sin la seguridad de poder respirar», como reza el manifiesto.
Las familias piden justicia porque «tener luz en casa no es un privilegio, es un derecho fundamental que se paga mes a mes». Mientras tanto, los vecinos no van a parar «hasta que no haya una solución definitiva y luz en cada hogar» ya que, en las últimas semanas, Casería de Montijo, La Paz y Rey Badis han sido el epicentro de estos cortes, al sufrir apagones que duraron de 7 a 12 horas.
El barrio vive la situación con «desesperación»
Celia del Castillo, representante de la Plataforma contra los cortes de luz, declara que las compañías eléctricas «nunca asumen ninguna responsabilidad ni se hacen cargo» de estos cortes de luz. Tampoco el Ayuntamiento de Granada les ofrece una solución, pues les han comunicado que «no es su competencia». En otras zonas de la ciudad hay generadores para estos casos, algo que no sucede en Norte y por el que Celia cree que existe una «diferencia de trato».
Las familias viven esta situación desde hace más de una década con «desesperación» porque «emocionalmente te atraviesa de una manera tan profunda y tan dura que no sabes cómo hacer» ha trasladado la representante de la Plataforma que, a pesar del problema «acompaña mucho el saber que no estás sola».



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