Tanta electricidad quisieron meterle Córdoba y Granada al derbi que poco faltó para que salieran los dos chamuscados. Iba todo encaminado al empate, con los dos equipos casi resignados ya al reparto, pero el nazarí pareció haber cargado en el bus un par de los leones de la mítica fuente de la Alhambra. Marcó Jorge Pascual, enfundado en el disfraz de Simba para aprender de su pasado dubitativo, y luego Álex Marqués, por primera vez como rojiblanco. Hicieron bueno el tanto con el que Bourama se quitó la espina, despistado en la diana de Percan. Los chaveas de Pacheta rugen.
No hizo falta mucho más que la salida de los equipos al verde para que el voltímetro echara chispas, eléctrico el duelo desde su mismo inicio, y se ve que la corriente pilló a los rojiblancos todavía poniéndose los guantes aislantes. El gol les sentó como el despertador tras una de esas noches en las que no se puede pegar ojo, que suena apenas logra conciliar el sueño. Pero no siempre sucede que, tras tremendo sopapo que propina la alarma, uno ya tiene luego el día torcido. A veces, no muchas, sucede que espabila. Y hasta termina sonriendo.
El calambrazo nada más empezar lo inventó Tasende con lo más básico del fútbol: un puntapié a que los de arriba se busquen el pan. Lo peinó Eder García, que estiraba el campo, y a Bourama le pilló bostezando. Se le coló Percan, que olfateaba el gol como perro de caza, y con la uña levantó la bola por encima de Lizoain, también desubicado. Bofetón del despertador.
El Granada, pronto electrocutado
Continuó el Granada atontolinado durante unos minutos, como tratando de asimilar el chispazo, en lo que Percan venteaba para ver si volvía a hincar el colmillo. Pero los de Pacheta tenían arriba su propia isla para tratar de reconectar y le bastó una escapada a Chinaza para espabilar. La despegó Lizoain sin escalas, potentísima la zancada del ariete nigeriano, y el punta se plantaba en la otra meta. A Rubén Alves se le escapaba, pero recurrió al agarrón en el forcejeo para dejarlo en el suelo, limpia la pugna a ojos del colegiado.
Aquello no llegó a ningún lado, pero el Granada ya era otro y el Córdoba se aculó en cuanto le vio los colmillos a Chinaza. El delantero estaba en todas y lo peleaba todo como si le fuera la vida en ello, pero lo de ver puerta era una cosa bien distinta que a los nazaríes se les escapaba. Merodeaba, pero sin abalanzarse sobre su presa, a cada minuto más replegada en su madriguera. Solo Carracedo parecía soltarse del yugo, con poca ayuda para el progreso.
Llegó el cooling break y Pacheta reclamó a los suyos precisamente lo que les había castigado, chispa para devolver la descarga cuando la meta aparecía en el horizonte. Volvieron por ello con las pinzas del coche, pero el anfitrión no parecía dispuesto a seguir replegado y, como cualquiera en un domingo amodorrado, se obligó a salir, aunque solo fuera para congestionar el duelo. Lo logró, pero ni eso le sirvió.
A los de Ania le empezaron a temblar las piernas atrás y Baïla Diallo, sin nadie que le impidiera recrearse, intentó el latigazo, tranquilo Íker Álvarez para palmear. Luego fue Rubén Alcaraz quien recortó en la frontal para soltar el zurdazo, potente pero plano. El Córdoba sesteaba como Bourama al arranque, aunque sin el castigo que tuvieron los rojiblancos. Gumbau, ya con el silbato entre los labios del árbitro, curvó el centro en una falta escorada. Apareció Sergio López dispuesto a robarse el show, acolchado el interior de la bota, pero tampoco logró rebasar al arquero.
El Córdoba volvió al ring como Homer Simpson en su aventura como boxeador, apaleado pero entero. El Granada, en cambio, quería vestirse el calzón de Ilia Topuria en sus grandes veladas, retador en un reinicio también de alto voltaje. Arnaiz se inventó un agujero entre zagueros hasta que se le cruzaron Juan Gutiérrez e Isma Ruiz. Gumbau se pidió la falta y por poco no saca de su piso en la escuadra al mismo Spider-Man. Luego fue el propio atacante talaverano el que quiso prender el cañón, por poco desviada la bala tras atravesar la barrera.
Los rojiblancos aprietan el puño
Los de Iván Ania apretaban los dientes y los de Pacheta, el puño. Rebuscó el burgalés en la despensa algo de picante y le echó al mejunje un poquito de Álex Marqués, Jorge Pascual y Owen Emeka. Salió juguetón el joven canterano, que parecía haber llegado directamente de una cita con las musas. Del córner que forzó y frotó Gumbau, salió el genio.
El balón voló tenso y Marqués lo acarició con el flequillo, atónita toda la zaga califa. Se lo encontró Manu Lama en el segundo poste, apenas presto para poner el pecho y evitar que se fuera lejos, y a Bourama se le quedó envuelto en papel de regalo. Se quitó la espina con un rugido liberador. Y solo era el primero.
El juego empezaba de nuevo y, ahora sí, el Córdoba debía dar un paso al frente. Se animó desde la estrategia, aun sin atino, lo suficiente para hacer recular a los visitantes. Saltaron Kevin Medina y Enol con los bolsillos cargados de pólvora, y cerca estuvo el primero de hacer pupa en una falta que abrió la barrera. La pelota se desvió en el brazo de Rubén Alcaraz, aunque aparentemente pegado. Lo que Ghailan llevaba al entrar eran polvos mágicos, otro recurso parara poner al Granada a proteger la trinchera.
Lizoain se endurecía los nudillos e Isma Ruiz calibraba su tobillo. Álex Marqués corría al toque de corneta y Rubén Alves sacaba la guadaña. Todo se moría ahí, de no ser porque los leones andaban sueltos. Rugió Pascual, al primer toque tras el servicio de Baïla Diallo, y Marqués en el último latido. Pinta bien este Granada imberbe. Quién sabe si, como Simba, para terminar reinando.
Ficha técnica:
Córdoba CF: Íker Álvarez; Dani Budesca, Juan Gutiérrez, Rubén Alves, Tasende (Albarrán, 83’); Isma Ruiz, Yussi Diarra, Eder García (Ghailan, 80’); Carracedo, Diego Bri (Kevin Medina, 71’) y Diego Percan (Enol, 71’).
Granada CF: Raúl Lizoain; Sergio López (Juanjo Flores, 88’), Manu Lama, Bourama, Baïla Diallo; Rubén Alcaraz, Gerard Gumbau, Pedro Alemañ (Owen Emeka, 62’); Sergio Rodelas (Jorge Pascual, 62’), José Arnaiz (Gambín, 72’) y Chinaza (Alejandro Marqués, 62’).
- Goles: 1-0: Diego Percan, min. 2; 1-1: Bourama, min. 65; 1-2: Jorge Pascual, min. 89; 1-3: Alejandro Marqués, min. 90+6.
Árbitro: Dámaso Arcediano Monescillo, del comité castellanomanchego. Amonestó al local Juan Gutiérrez, así como al visitante Sergio López.
Incidencias: encuentro correspondiente a la 3ª jornada de Liga en Segunda División, disputado en el estadio Nuevo Arcángel, ante 17.384 espectadores. Antes del inicio del partido, tres abonados del Córdoba que cumplen esta temporada 50 años ininterrumpidos como socios realizaron el saque de honor.
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