Un fuego ha arrasado casi por completo el Kehlsteinhaus, la construcción de montaña de los Alpes bávaros que el mundo conoce como Nido del Águila y que el régimen nazi levantó para Adolf Hitler. Las autoridades alemanas han arrestado a un motorista de 33 años como presunto autor de las llamas. La Fiscalía de Traunstein sostiene que el hombre padecería una enfermedad mental, aunque tampoco descarta un móvil político.
Un detector de humo del edificio dio la alarma hacia las 21.50 horas del viernes 23 de octubre, según la versión policial. Los bomberos ya distinguían llamaradas mientras subían hacia la cumbre y, al llegar, comprobaron que el inmueble ardía entero. En su interior no había nadie y no constan víctimas.
Cerca de 200 efectivos trabajaron para controlar el siniestro en un edificio protegido como bien patrimonial. Lo complicaron la cota, 1.834 metros, y una carretera de acceso estrecha y muy empinada. «Solo se puede entrar con equipos pesados de respiración», resumió la portavoz policial Lisa Maier. Con la cima ya nevada, el fuego aún no se había extinguido en la mañana del sábado.
Unos 200 efectivos lucharon contra las llamas a 1.834 metros de altitud, con un acceso estrecho y empinado que dificultó la extinción
Sobre el detenido
El sospechoso bajaba en moto por esa misma carretera cuando se cruzó con los vehículos de emergencia que subían. El titular de Interior de Baviera, Joachim Herrmann (CSU), reconoció que costó darle alcance. La agencia DPA añade que trató de escapar con la motocicleta.
Se trata de un ciudadano alemán. Un peritaje psiquiátrico preliminar encargado por la Fiscalía apunta a un trastorno mental. El sábado compareció ante un juez de instrucción de Rosenheim, y el ministerio público reclama que ingrese en un centro forense para infractores con patologías psiquiátricas. Sobre una posible motivación ideológica, los investigadores admiten estar todavía al principio.
La Fiscalía de Traunstein pide el internamiento del sospechoso en un centro forense y no descarta todavía un posible móvil político
Daños millonarios
Bartl Wimmer, presidente del consorcio Bergerlebnis Berchtesgaden, calcula que las pérdidas alcanzarán «sin duda los millones». Herrmann ha asegurado que la propiedad tenía una buena póliza de seguro y que se estudiarán las reclamaciones.
El ministro da por hecho que habrá reconstrucción: «Difícilmente podremos dejar ahí una ruina», afirmó. Por el peso histórico del lugar, Baviera quiere que participen historiadores en el proceso. El inmueble es propiedad del Estado Libre de Baviera.
Fue un regalo para Hitler
La obra se ejecutó entre 1937 y 1938 en lo alto del Kehlstein, por encima de Berchtesgaden y a escasa distancia de Austria. Martin Bormann la impulsó como obsequio para el 50 cumpleaños del dictador, en 1939. Para cumplir el plazo se trabajó sin descanso, día y noche, y según los registros históricos murieron 12 obreros. Hubo que abrir una carretera de unos seis kilómetros y excavar en la roca el hueco de un ascensor.
Hitler apenas lo pisó. Lo usó para agasajar a diplomáticos y visitantes extranjeros, pero quienes más lo frecuentaron fueron los dirigentes nazis instalados en la zona. El apodo se atribuye al embajador francés André François-Poncet. El edificio salió prácticamente intacto de la guerra. En 1952 reabrió como restaurante de montaña y hoy acoge además una muestra sobre su pasado. Cada temporada sube hasta allí un gran número de turistas.
El edificio salió casi intacto de la Segunda Guerra Mundial y funcionaba como restaurante de montaña desde 1952
El vínculo español
Para el público español, el lugar tiene un vínculo propio. En mayo de 1945 llegó a Berchtesgaden La Nueve, la novena compañía de la 2ª División Blindada del general Leclerc. Según el estudio publicado por Desperta Ferro, 181 de los cerca de 360 hombres que pasaron por sus filas eran españoles, en su mayoría republicanos exiliados tras la Guerra Civil. Qué unidad aliada alcanzó primero la zona sigue siendo motivo de debate entre historiadores.
La subida al Nido del Águila es también una excursión que las agencias venden en castellano desde Múnich y Salzburgo, habitual para los viajeros andaluces que recorren Baviera. El incendio deja en el aire su futuro inmediato como destino turístico.
La Policía Criminal de Traunstein dirige la investigación, que debe aclarar cómo empezó el fuego y qué llevó al detenido a actuar. Mientras, Baviera tendrá que decidir cómo reconstruir un edificio que es, a la vez, reclamo turístico y recordatorio incómodo del nazismo.
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