En 1998, Legacy Games se dio a conocer en la industria de los videojuegos como una editorial especializada en la publicación de títulos casuales para ordenador, videoconsolas y dispositivos móviles. A finales de este año dirá adiós para siempre. Una clausura histórica que simboliza la grave crisis y el progresivo declive que atraviesa hoy el sector independiente.
El sombrío futuro del sector independiente
La caída de este líder evidencia la crisis estructural que ahoga a los estudios indie y casuales, aplastados por los costes de distribución y la saturación de las tiendas virtuales. A pesar de haber mantenido un público fiel mediante económicos packs digitales de varios títulos, este modelo resulta insostenible.
El eslogan que la empresa conserva aún en su página web, «Juegos increíbles, valor increíble, tuyos para siempre», ha recibido duras críticas del público por su poca veracidad. Esto se debe a que el 28 de febrero de 2027 será el última día para descargar los juegos ya comprados. El cambio de ordenador por parte del cliente supondrá también la pérdida del entretenimiento interactivo.
Las temáticas de sus videojuegos han atraído durante casi tres décadas a un público amplio y familiar. Su catálogo, centrado en objetos ocultos, puzzles, simulación y gestión de tiempo, pierde a su mayor referente, dejando un vacío preocupante para los pequeños desarrolladores y estudios independientes que dependían de la visibilidad de esta firma.
La trayectoria histórica y las grandes licencias
Antes de lanzar su tienda unificada en 2020, Legacy Games cimentó su época dorada en la venta física en grandes superficies como Walmart. Al mismo tiempo se convirtió en un pilar del entretenimiento al desarrollar videojuegos oficiales de exitosas series de televisión como CSI, House o Ley y Orden.
El sector independiente nació como una alternativa creativa impulsada por pequeños estudios autodidactas. Míticos referentes como Minecraft, gestado en 2009 por un único programador, o Braid y Super Meat Boy, nacidos en la era de las tiendas digitales tras ganar visibilidad en festivales independientes, demostraron que una idea innovadora podía competir con los grandes presupuestos.
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