La Audiencia de Málaga ha condenado a 44 años de prisión a Rubén, un joven de Alhaurín el Grande, por atropellar con su vehículo a José Carlos, un hombre de 23 años que yacía inconsciente en el suelo, y a tres de sus amigos que acudían a socorrerle, a la salida de la discoteca Akari de Málaga. José Carlos falleció casi en el acto. Los otros tres resultaron heridos de consideración, entre ellos su pareja.
La condena, dictada por la Audiencia tras el veredicto del jurado popular, es inferior a los 50 años que había solicitado el Ministerio Fiscal, si bien el tribunal ha apreciado las atenuantes de confesión y de reparación parcial del daño.
La noche del cumpleaños
Era el 15 de mayo de 2022. Rubén había elegido la discoteca Akari, en la avenida de Isaac Peral, para celebrar su cumpleaños. Se desplazó desde Alhaurín el Grande con varios amigos en el coche de su padre. En el mismo local, otro grupo de jóvenes celebraba también un cumpleaños por separado. Entre ellos estaba José Carlos. Los dos grupos no se conocían.
Pasadas las 6.00 horas, cuando el local encendió las luces y los clientes comenzaron a salir, ambos grupos se encontraron en la calle con una reyerta entre terceras personas que se agredían con botellas de cristal. En el transcurso de esa pelea, uno de los participantes golpeó a José Carlos por la espalda con una botella, dejándole inconsciente en el suelo. Sus amigos y su pareja acudieron de inmediato a auxiliarle.
José Carlos cayó inconsciente tras recibir un golpe en la cabeza durante una pelea entre terceros; sus amigos corrieron a socorrerle de inmediato
El giro que lo cambió todo
Mientras tanto, Rubén y sus acompañantes se dirigieron al vehículo para regresar a casa. Cuando circulaban lentamente por delante de la puerta de la discoteca, un nuevo incidente se produjo: alguien golpeó una botella que el copiloto sacaba por la ventanilla, rompiéndola y causando una herida sangrante en el rostro de uno de los amigos del acusado.
Fue en ese momento cuando, según se declara probado en la sentencia, Rubén cambió bruscamente la trayectoria del vehículo. Tenía salida libre hacia Alhaurín el Grande, pero realizó un giro de 180 grados y aceleró en dirección al grupo que asistía a José Carlos. El impacto alcanzó a la víctima y a las tres personas que la rodeaban, ninguna de las cuales había participado en ninguna pelea y ninguna tuvo tiempo de reaccionar.
El vídeo grabado por un testigo, que la magistrada-presidenta calificó como «realmente impactante», muestra con claridad la aceleración del vehículo antes del atropello. En la calzada no quedaron huellas de frenada. Tras el impacto, Rubén no se detuvo y abandonó el lugar.
El vídeo grabado por un testigo muestra la aceleración del vehículo; en la calzada no quedaron huellas de frenada y el acusado huyó sin detenerse
La víctima y los heridos
José Carlos falleció a las 6.30 horas de la madrugada. La autopsia determinó que sus lesiones eran compatibles con un mecanismo de arrollamiento y arrastre propio de un atropello, y la causa de la muerte fue un traumatismo craneoencefálico severo con múltiples politraumatismos. Los tres acompañantes que trataban de ayudarle, entre ellos su pareja, sufrieron fracturas y heridas que requirieron atención hospitalaria.
Veinticuatro horas después del atropello, Rubén se personó voluntariamente en el cuartel de la Guardia Civil de Alhaurín el Grande y reconoció ser el conductor del vehículo implicado. Durante el juicio declaró que esa noche había consumido alcohol y drogas, que se asustó al ver a su amigo con la cara ensangrentada y que actuó sin intención. El jurado, sin embargo, consideró probado que se dirigió conscientemente hacia el grupo de personas, pudiendo haber tomado otra trayectoria.
La condena
La sentencia le condena por un delito de asesinato en concurso con otro de conducción temeraria, con una pena de 20 años de prisión, y por tres delitos de asesinato en grado de tentativa, con 8 años por cada uno, lo que suma un total de 44 años de cárcel. El tribunal también le obliga a indemnizar a la familia de José Carlos con 96.427 euros y a abonar cantidades distintas a cada uno de los otros tres heridos. Desde junio de 2022, el acusado había realizado ingresos por valor de 4.450 euros como reparación parcial del daño, circunstancia que el tribunal ha tenido en cuenta como atenuante junto a su entrega voluntaria.



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