Casarabonela ya tiene nombre para uno de los momentos más señalados de su fiesta grande. Pedro Del Rio López, conocido entre sus vecinos como «El Botu», será quien dé el Toque de Honor de la Fiesta de la Virgen de los Rondeles 2026. La Junta Directiva de la Asociación Amigos de los Rondeles ha tomado esta decisión para distinguir a un hombre unido desde siempre a esta tradición del fuego.
El colectivo explica que la elección va más allá de un trámite protocolario. Con ella quiere agradecer la fidelidad y la implicación de las personas que, con su esfuerzo constante, sostienen la costumbre edición tras edición.
Qué es un rondel
Para quien no conozca esta celebración, el rondel es el gran protagonista. Es una pieza de esparto enrollada y empapada en aceite que los participantes prenden y llevan encendida por las calles durante la procesión. El resultado es una estampa muy característica: un reguero de llamas y humo que cruza el casco urbano en plena noche invernal.
La cita principal tiene lugar cada 12 de diciembre, víspera de Santa Lucía. Hacia las 22.00 horas se bendice el fuego y los rondeleros salen desde la plaza de la Ermita de la Veracruz junto a la imagen de la Virgen. El cortejo sube hasta la Iglesia Parroquial de Santiago Apóstol, en la parte más alta del municipio, donde se apagan las llamas y arranca una fiesta que se alarga hasta la madrugada.
Cada 12 de diciembre, los vecinos recorren el pueblo con piezas de esparto ardiendo hasta la parroquia, en lo más alto del casco urbano
Su origen se relaciona con los antiguos almazareros, que portaban sus cestos ardiendo para dar gracias por la cosecha de aceituna. Hoy está declarada Fiesta de Interés Turístico de Andalucía.
Una vida junto al fuego
La trayectoria del homenajeado explica por qué ha sido el elegido. La asociación resalta que ha cargado con el rondel durante toda su vida y que su devoción por la Virgen ha sido una constante. En su comunicado lo define como «guardián de nuestra luz» y como alguien que encarna «el verdadero espíritu rondelero».
Su vínculo con la cultura popular local no se queda en la procesión. Está ligado también a otras expresiones típicas del municipio, como las castañuelas moriscas, que suenan durante el recorrido, y los villancicos. Lleva, además, varios años integrado en la pastoral del pueblo junto a su mujer, Lina.
La asociación lo define como «guardián de nuestra luz» y subraya su papel como ejemplo para los jóvenes del pueblo
El relevo ya está en casa
Uno de los aspectos que más destaca la entidad es su papel como referente para los más jóvenes. Según el colectivo, su ejemplo ha ayudado a que esta herencia pase de padres a hijos sin perder fuerza. Y la continuidad parece asegurada dentro de su propia familia, porque su primogénito ya está listo para tomar el testigo.
La asociación cierra su mensaje con un agradecimiento directo a Pedro y con el deseo de que este homenaje esté a la altura de su recorrido personal y del afecto que le profesan sus paisanos.
Su primogénito se prepara para tomar el testigo y asegurar que la costumbre siga viva en la familia
Un rito del interior malagueño
Casarabonela es un municipio del interior de la provincia de Málaga, en el entorno de la Sierra de las Nieves. Su fiesta de los Rondeles es una de las citas más singulares del calendario malagueño en las semanas previas a la Navidad.
La celebración es también un buen ejemplo de cómo los pueblos andaluces mantienen vivas costumbres nacidas del olivar y del aceite, un cultivo que sigue marcando la economía y la identidad de buena parte de la comunidad, de Jaén a Sevilla y de Granada a Málaga.
El nombramiento de «El Botu» pone rostro a esa tradición. Detrás de cada noche de fuego hay vecinos que la preparan, la viven y la enseñan a los que vienen detrás. Este año, Casarabonela ha decidido poner a uno de ellos en el centro de la fiesta.




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