Hay futbolistas que dejan goles, otros que dejan títulos y algunos que permanecen para siempre en la memoria de una afición. Isco Alarcón pertenece a este último grupo para el malaguismo. El próximo enfrentamiento entre el Málaga y el Real Betis tendrá un componente especial para el centrocampista de Arroyo de la Miel, que volverá a encontrarse con el equipo con el que vivió una de las etapas más bonitas de su carrera. El regreso de los blanquiazules a Primera hace posible un reencuentro que durante años parecía lejano.
Isco llegó al Málaga en el verano de 2011, procedente del Valencia, y en poco tiempo comenzó a demostrar que tenía algo diferente. Su calidad, su capacidad para moverse entre líneas y esa facilidad para encontrar espacios donde parecía no haberlos lo convirtieron en uno de los jugadores más queridos de La Rosaleda. Durante sus dos temporadas en el club disputó 82 partidos oficiales, marcó 17 goles y repartió nueve asistencias. Donde sus números se quedan cortos para explicar lo que significó su paso por Martiricos.
Clave en el Málaga de Manuel Pellegrini
Aquel Málaga dirigido por Manuel Pellegrini llevó a la afición a vivir noches que todavía se recuerdan con emoción. La clasificación para la Champions League y el histórico recorrido europeo de la temporada 2012-2013, cuando el equipo alcanzó los cuartos de final, situaron al club entre los grandes protagonistas del fútbol español. Isco fue una de las caras más reconocibles de aquella generación y su actuación ante el Oporto, con un gol decisivo en La Rosaleda, quedó grabada en la historia blanquiazul.
Su salida rumbo al Real Madrid en 2013 supuso el adiós de una de las grandes promesas del fútbol español. En el Santiago Bernabéu construyó un palmarés extraordinario, con títulos nacionales e internacionales, antes de pasar por el Sevilla y encontrar una nueva etapa en el Betis de Pellegrini. Allí volvió a recuperar su mejor versión y se convirtió en uno de los referentes del equipo verdiblanco.
Un vínculo que permanece unido a pesar de su salida
Sin embargo, la distancia nunca ha borrado su vínculo con Málaga. El futbolista ha dejado muestras públicas de cariño hacia el club y celebró su regreso a Primera con un mensaje en redes sociales. También ha reconocido que no cierra la puerta a volver algún día, una posibilidad que alimenta el cariño de una afición que nunca ha dejado de sentirlo como uno de los suyos.
El destino vuelve a cruzar sus caminos, el Málaga regresa a la élite y se encuentra de nuevo con uno de los protagonistas de su época dorada. Durante noventa minutos, Isco defenderá los colores del Betis, pero su nombre seguirá evocando en la grada malaguista aquellos años en los que el sueño europeo parecía no tener límites.




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