Un grupo de pescadores deportivos vivió un encuentro insólito frente a la costa de Rincón de la Victoria cuando un tiburón zorro se acercó hasta apenas 20 metros de la orilla mientras faenaban desde su embarcación. El animal, atraído por el cebo de una de las cañas, pudo verse nadando a escasa profundidad bajo el bote. Los propios pescadores grabaron el momento y lo publicaron en TikTok a través del canal Jarra y Sedal, donde el vídeo ha generado una notable repercusión.
Lo que hace especialmente llamativo el avistamiento no es solo la proximidad a tierra, sino la especie en cuestión: el tiburón zorro es una especie protegida, cada vez más escasa, y una de las más singulares del océano.
Una cola como un látigo
El tiburón zorro es inconfundible. Su rasgo más característico es su cola, que puede llegar a medir el 50% de la longitud total del animal. Lejos de ser un simple elemento locomotor, la utiliza como arma: da fuertes coletazos en el agua para asustar, agrupar y aturdir a sus presas antes de capturarlas, una técnica de caza tan efectiva como espectacular.
Su cola puede medir hasta el 50% de su longitud total y la utiliza para aturdir a sus presas antes de capturarlas
En cuanto a su tamaño, los ejemplares adultos suelen medir entre tres y cuatro metros de longitud, aunque pueden alcanzar los cinco o incluso los seis metros en casos excepcionales. Su peso habitual ronda los 160 kilos, si bien los ejemplares más grandes pueden superar los 300. El color de su cuerpo varía entre el azul, el gris oscuro y el marrón con reflejos metálicos en el dorso, y blanco en el abdomen.
Especie protegida y amenazada
El tiburón zorro está incluido en el listado de especies con protección especial, lo que significa que su captura, retención y comercialización están expresamente prohibidas. Su presencia es cada vez menos frecuente, lo que convierte avistamientos como el de Rincón de la Victoria en algo verdaderamente excepcional.
Conocido también como zorro ojón, rabón o rabudo según la región del mundo, esta especie habita en océanos y mares tropicales y subtropicales, generalmente a profundidades de entre 30 y 500 metros, aunque como ha quedado demostrado, puede aproximarse a zonas mucho más someras y cercanas a la costa.
Su captura, retención y comercialización están expresamente prohibidas por su estatus de especie con protección especial
Su dieta es variada: se alimenta principalmente de peces como anchoas, sardinas, caballas o arenques, aunque también consume cefalópodos —calamares, pulpos, sepias— y crustáceos. Es un nadador ágil y potente, capaz de saltar fuera del agua.
En cuanto a su reproducción, alcanzan la madurez sexual entre los tres y los nueve años. Su desarrollo es ovovivíparo: las crías se desarrollan dentro de huevos en el interior del útero materno durante aproximadamente nueve meses. Cada camada produce entre dos y cuatro crías, que al nacer ya miden alrededor de 150 centímetros.
El avistamiento frente a Rincón de la Victoria es un recordatorio de que el mar Mediterráneo y sus costas albergan una fauna mucho más rica y diversa de lo que habitualmente se percibe, y de la importancia de proteger las especies que aún los pueblan.



Síguenos en redes
