La Cruz del Mundo de la Hermandad del Rocío de Málaga ha viajado a Sevilla este pasado sábado 24 de octubre para pasar una jornada de culto y confraternidad con la Hermandad de la Redención. Después quedará expuesta a la veneración de los fieles en la capital hispalense hasta el 8 de noviembre.
La cruz se hizo para conmemorar el 50 aniversario de la bendición de Nuestro Padre Jesús de los Pasos en el Monte Calvario, titular de la hermandad malagueña.
Así fue la jornada
El día empezó a las 12.30 horas con una eucaristía en el Monasterio de Nuestra Señora de la Consolación, en el barrio de Triana. Es la sede de las Monjas Mínimas de San Francisco de Paula. La misa la presidió el padre Abilio León, de la Orden de los Mínimos.
Al terminar, la cruz se veneró en el propio monasterio antes de seguir su recorrido por la ciudad.
A las 19.30 horas hubo un encuentro de confraternidad con la Hermandad de la Redención en la iglesia de Santiago, su sede canónica. Allí actuará además la Banda de Música Virgen del Rocío, de la hermandad de Málaga, interpretó marchas dedicadas a la advocación de la Virgen del Rocío, titular de ambas cofradías.
La Cruz del Mundo se quedará después en la iglesia de Santiago hasta el 8 de noviembre, para que sevillanos y devotos puedan verla y venerarla.
Una cruz que viaja
Diseñada por el artista Curro Claros, la obra está pensada para que la porte el Nazareno y para acompañar a la hermandad en sus peregrinaciones. Esa condición itinerante forma parte del programa del aniversario, que busca llevarla a lugares de especial significado religioso. Hasta ahora ha estado en Santiago de Compostela, y Roma figura entre los destinos previstos. Sevilla ha sido la siguiente parada.
Manuel Toledano la ha ejecutado en madera de cedro, con una estructura hexagonal formada por láminas de perfil cóncavo. El diseño evoca el árbol de la vida y tiene un aspecto leñoso y cilíndrico, inspirado en las cruces de las representaciones de Jesús Nazareno, sobre todo en el Barroco andaluz.
Las llagas son obra del escultor Juan Vega, que las talló en madera de caobilla a partir de un modelo previo en barro.
La reliquia
Lo más significativo de la pieza está dentro. La cruz lleva un relicario con un pequeño fragmento de roca del Monte Calvario de Jerusalén, el lugar donde, según la tradición cristiana, fue crucificado Jesucristo.
Se lo entregó a la hermandad el franciscano Aquilino Castillo, vinculado a la Custodia de Tierra Santa, la institución franciscana que cuida los Santos Lugares. El fragmento se desprendió de forma natural del Calvario y va acompañado de un lacre que acredita su autenticidad.
Este tipo de reliquias valen por su relación con los lugares de la Pasión de Cristo y también por lo difíciles de conseguir. Los franciscanos solo entregan fragmentos que proceden de desprendimientos naturales o de intervenciones realizadas en esos lugares.
Con su estancia en Sevilla, la Cruz del Mundo saca de Málaga una de las principales obras del cincuentenario del Señor de los Pasos en el Monte Calvario y refuerza los lazos de la hermandad con otras cofradías andaluzas.
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