La UMA publica su Cátedra de Inclusión Social, un informe de personas sin hogar en la ciudad de Málaga concentrado en el periodo 2024-2026. En este estudio, los investigadores han realizado una encuesta a 647 personas que arroja una conclusión alarmante para la ciudad: hay 302 vidas a la intemperie a diario, y la cifra de personas que duermen en la calle ha crecido un 63% en estos dos años.
El paso de 185 a 302 individuos en la vía pública no sigue el mismo patrón en los centros de acogida, en los que las cifras apenas varían: suben de 327 a 345. Quienes llevan más de una década sin hogar han pasado del 13,5% al 23,1% en solo dos años.
En el dato de personas sin techo de la capital, predomina el perfil masculino: 81,3% son varones, diez puntos más que hace dos años. Por lo contrario, en el segmento de mujeres se reduce. Este año, un total de 15,6% duerme en la calle. En cuanto a la edad media, se mantiene en torno a los 44 años, aunque ellas son mayores.
Motivos económicos
El informe desmonta uno de los tópicos más extendidos. Preguntados por qué acabaron sin techo, los encuestados señalan ante todo causas económicas y laborales. Las adicciones y la salud mental quedan muy por detrás. Un 40,5% destaca estar durmiendo en la calle por problemas financieros, un 24,7% por motivos laborales y el 21,3%, por falta de papeles. Los hábitos de dependencia pasan a un porcentaje más bajo, con un 11,6%. Y en cuanto a la salud mental, un 7,9%.
Actualmente, el 29,5% de las personas que participaron en el estudio trabajan sobre todo en hostelería, construcción y recogida de chatarra, empleos manuales, temporales y, a menudo, otros informales. Entre quienes no disponen de oficio, la falta de permisos pesa tanto como el paro: cada motivo lo cita el 26,9%.
El 62,3% nació fuera de España, con Marruecos como primer lugar de origen (una de cada cuatro personas). Pero no son recién llegados: llevan de media 8,7 años en el país. Los autores hablan de trayectorias migratorias asentadas que, con el tiempo, han desembocado en las aceras.
La brecha se repite en todos los aspectos. En la calle, solo el 56,4% está empadronado, la llave que abre la puerta a casi cualquier prestación (en los centros, el 91,1%). Casi un tercio carece de tarjeta sanitaria. Y apenas cuatro de cada diez tienen algún ingreso: sobreviven con trabajos esporádicos (32,2%) y pidiendo limosna (26,1%). El 83,5% carga a diario con todas sus pertenencias a cuestas.
El género vulnerable
El dato más duro afecta a las mujeres: el 21,1% ha sufrido una agresión sexual, frente al 1,8% de los hombres. Más de una de cada cinco. Casi nada de esto llega a un juzgado. El 74,4% de las víctimas no denunció ninguno de los hechos. A esto, casi la mitad responde lo mismo: denunciar «no sirve para nada». Otro 18,3% teme represalias.
Una realidad diaria que puede cambiar, o al menos así lo ven los encuestados, que piden que la vivienda sea la primera necesidad para salir de esta situación, seguida del empleo y también de la regularización de papeles.
Síguenos en redes




