El Diamante vuelve a servir desayunos en pleno Centro de Málaga, como lo llevaba haciendo desde 1949, pero detrás de la reapertura de esta histórica cafetería hay algo más que el regreso de la leche con fresa o los bocadillos de salchichón malagueño.
Se trata de una decidida apuesta personal por conservar una parte de la identidad de la ciudad. Su nuevo propietario, Rafael López Taza, reconoce que hacerse con el negocio ha supuesto cumplir un sueño y asumir un compromiso con los malagueños, en una entrevista exclusiva a 101TV.
Una oportunidad que no quiso desaprovechar
«Cuando vi la posibilidad de poder adquirir el local me llenó de bastante ilusión, sobre todo el compromiso con el malagueño, porque es un bar emblemático», explica el proopietario, que decidió dar un paso adelante para evitar que desapareciera uno de esos pocos establecimientos que siguen formando parte de la vida cotidiana de los malagueños que aún siguen haciendo vida en el Centro.
La intención es que El Diamante continúe siendo un punto de encuentro para los vecinos y trabajadores de Málaga, algo que se ha mantenido durante más de siete décadas. Un lugar donde desayunar como se ha hecho siempre, sin renunciar a los sabores y las costumbres que han acompañado a varias generaciones.
«El malagueño también se merece seguir teniendo sus sitios clásicos y de toda la vida para tomarse un buen desayuno», defiende su propietario, aunque no desmerece a aquellos que apuestan por un perfil diferente. Una filosofía con la que busca preservar la personalidad de un negocio histórico en un Centro cada vez más transformado.
El salchichón de Málaga y la leche con fresa siguen en carta
La continuidad se encuentra también en los pequeños detalles que han convertido a El Diamante en un lugar reconocible para su clientela. Algunos de sus indispensables, como son los pitufos de salchichón de Málaga, la leche con fresa y la tradicional mantequilla Zas siguen formando parte de la oferta de la cafetería.
«El salchichón de Málaga sigue estando aquí. De hecho, ha sido de los primeros pitufos que nos han pedido hoy», cuenta Rafa, satisfecho con la respuesta de quienes han vuelto a cruzar la puerta del establecimiento.
El horario de El Diamante será de lunes a viernes desde las 8.00 hasta las 16.30 horas, incorporando una variedad de tapas para el almuerzo
A esa apuesta por conservar los productos de siempre se suma otra decisión importante: mantener los precios que tenían Mariví y Francis antes de jubilarse. La intención es que la cafetería conserve su carácter popular y siga siendo accesible para quienes la han convertido en parte de su rutina diaria: aún se puede desayunar por menos de cinco euros.
La propuesta incorpora, además, una novedad con respecto a los últimos años con Mariví y Francis al mando: el tapeo, con el objetivo de ampliar la actividad del local más allá del desayuno tradicional.
Una restauración para recuperar su historia
La renovación del establecimiento también ha buscado respetar su pasado. Según explica su nuevo dueño y se puede apreciar en el interior, no se ha realizado una obra para transformar el negocio, sino una restauración para recuperar su aspecto original.
«Se ha restaurado tal como era. No se ha hecho una obra, se ha hecho una restauración, tal como era el bar en el año 1949», señala. Entre los elementos recuperados destaca el suelo original, la barra, restaurada para conservar la estética que tenía el establecimiento décadas atrás, o el cuadro de los dos fundadores.
Historia de la cafetería
El Diamante cuenta con una historia de 77 años, con sus orígenes bajo el nombre de El Brillante, en la calle Compañía, antes de trasladarse a la calle Pozos Dulces. Desde 1997, Mariví y su marido, Francis, estuvieron al frente del negocio hasta su jubilación en 2026.
La despedida de ambos dejó en el aire el futuro de un establecimiento muy querido por su clientela habitual. La llegada de Rafa, antiguo cliente del local y exhermano mayor de la Sagrada Cena, ha permitido que la cafetería vuelva a abrir sus puertas.
Su objetivo ahora es que El Diamante siga siendo lo que siempre ha representado para muchos malagueños: un lugar familiar, reconocible y fiel a sus raíces. Porque, más allá de recuperar una cafetería, su nuevo propietario quiere mantener viva una forma de entender el desayuno y la hostelería en Málaga.
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