El parón de selecciones no ha servido al Málaga para que consiga su primera victoria pero si para sumar futbolistas. Aznou, Calero y Haitam son la prueba de ello y se une un último futbolista y el más esperado de todos: Jens Cajuste.
El centrocampista ha entrenado este domingo por primera vez desde que tuviera unos problemas físicos antes del partido contra el Villarreal disputado a mitad del mes de septiembre. Aunque ya ha debutado (últimos minutos ante el Levante) no ha tenido la opción aún de ser uno más de los pupilos de Funes y se espera que tenga un impacto en el equipo.
Cajuste fue el último fichaje del Málaga en anunciarse y su perfil físico y de corte defensivo puede ser justo lo que necesita el equipo para dar un salto cualitativo en el centro del campo. Con Dani Lorenzo y Pablo Martínez como teóricos titulares la figura del pivote es la más rotativa.
Ahí han entrado Izan Merino, Ramón y Rafa Rodríguez, siendo este último el que parece haber convencido más. Además el propio Pablo Martínez también ha ocupado esa demarcación en ocasiones aportando un perfil distinto.
Sobre el papel, el fichaje de Cajuste supone un aumento del nivel en la sala de máquinas. Un futbolista con experiencia en la Premier y por el que el Nápoles pagó un desembolso considerable hace unos años.
Llega a Málaga en busca de minutos y el momento en el que reaparece coincide con la mejoría del equipo, pero sigue faltando algo en el medio. Con Izan Merino como víctima del cambio de categoría, el equipo requiere de un pivote puro que sea diferencial. Rafa está cumpliendo, pero sus mayores virtudes están cerca del área, por lo que podría presentarse la oprotunidad para que el cedido por el Nápoles entre en el once más pronto que tarde.
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