El cuadro de Orriols, con un gol del delantero Emmanuel Boateng, certificó el descenso matemático de los malagueños a Segunda División. En un encuentro en el que el Málaga no mereció perder, el punta blaugrana cazó un rebote en el área con el que anotaría un tanto demoledor que se clavó en el corazón de todos los seguidores blanquiazules.
El mismo Levante, próximo rival del Málaga, consiguió salvar la categoría en aquel año cuando el fuego del descenso ya comenzaba a quemar por tierras valencianas. Aquel 19 de abril de 2018 siempre será recordado por la estampa demoledora que se vio dentro y fuera del terreno de juego: los jugadores por el suelo con lágrimas en los ojos, José González, entrenador de los de Martiricos, con cara de circunstancia y, la imagen que conmovió a toda la ciudad y en la que se reflejaba la gravedad del asunto, las lágrimas de Paco Martín Aguilar en el autobús del equipo.
El Málaga descendió, y cerca estuvo de volver el curso siguiente a Primera, pero los fatídicos playoffs contra el Deportivo de La Coruña mostraron lo que iba a ser la muerte de una crónica anunciada. El Málaga comenzó a caer más y más, los problemas económicos zarandeaban el futuro de la entidad y, una vez saneado el club, una lamentable gestión deportiva mandó al Málaga al averno del fútbol español.
Tras ello, el Málaga se fue recuperando de manera progresiva con un proyecto convincente y ascendió a Segunda, se mantuvo al año siguiente y la temporada pasada ‘los bichos’ lograron, de la mano de un heroico Funes, devolver al Málaga a la élite.
El Málaga, con ganas de sumar sus primeros tres puntos
El conjunto de Juanfran Funes ha sumado un solo punto en las primeras tres jornadas. Cierto es que han jugado dos de los tres choques contra dos ‘gigantes’ de la categoría, Atlético de Madrid y Real Madrid. Ahora, los de Martiricos, tras cosechar un empate frente al Deportivo en La Rosaleda, pretenden vencer a un Levante que llega con la flechita para arriba después de golear al Real Betis (5-2).



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