Desde que el Málaga bajó a los ‹infiernos› con el descenso a Primera RFEF el malaguismo se propuso dar una lección detrás de otra. Fueron numerosos los desplazamientos multitudinarios en busca del regreso a la categoría de plata y se consiguió estando miles de malaguistas en Tarragona disfrutando de un ascenso histórico.
En Segunda pasó lo mismo y cuando el equipo empezó a pelear por las cotas altas de la clasificación y acercarse al playoff empezó el surrealismo. Recibimientos de Champions, despedidas en cada encuentro, un cántico irrepetible como es ‹La Vida Loca› y todo se coronó con el ascenso en Almería.
Ocho años después el Málaga volvía a Primera División y eso significaba que muchos malaguistas iban a cumplir con su deseo de ver a su Málaga de nuevo entre los más grandes. Por ello el debut de esta temporada se antojaba como tremendamente especial y su afición no defrauda.
Miles de aficionados blanquiazules se han plantado en la capital a pesar de estar en plena Feria. No se han querido perder el primer partido en Primera División ocho años después. Una previa inolvidable, con el último aliento a los suyos antes del partido y unos increíbles momentos tanto en el calentamiento como al saltar al campo los jugadores para el inicio.


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