El control aduanero en La Línea de la Concepción constata que uno de cada tres vehículos pesados que aguarda en la Verja transporta bloques de piedra de escollera desde la cantera malagueña de Casares para expandir la costa de Gibraltar sobre el mar. Este trasiego de roca ha reabierto un doble conflicto medioambiental que se une al conflicto judicial abierto por la Fiscalía por ordenación del territorio. Pese a la vía penal abierta en España, el futuro del litoral permanece en un vacío legal, ya que el tratado sobre el Peñón omite la regulación de estos rellenos, manteniendo la actividad en la zona.
A nivel arancelario la exportación comercial de áridos cumple formalmente con la legalidad aduanera como constató la Audiencia pero, el trasiego de piedras constante y los terrenos ganados al mar, mantienen abierta una de las mayores batallas medioambientales y judiciales del Campo de Gibraltar, diferenciando dos flancos.

El desarrollo de la cara este del Peñón
Se trata de un plan de expansión sobre el mar que incluye rascacielos residenciales de alto standing, oferta comercial exclusiva y un nuevo puerto deportivo.
Este proyecto afronta diligencias previas en el Juzgado de Instrucción Número 2 de La Línea por presuntos delitos contra la ordenación del territorio, los recursos naturales y el medio ambiente en esta vertiente oriental, respaldado por informes del Seprona que alertan de daños irreversibles en la Zona Especial de Conservación del Estrecho Oriental (Red Natura 2000) y su hábitat bentónico.
La causa, impulsada por una denuncia de la Fiscalía de Algeciras y formalizada mediante una querella criminal del grupo Verdemar-Ecologistas en Acción, investiga el vertido masivo de miles de toneladas de escolleras. Este proceso penal esconde un matiz jurídico crucial: la Fiscalía de Algeciras desestimó las denuncias de los ecologistas dirigidas específicamente contra la empresa andaluza que gestiona la cantera, exonerando a la explotación malagueña y denunciando penalmente al proyecto de relleno en aguas que el Estado español reclama como soberanas.
Los vertidos —según los informes técnicos— sepultan el suelo marino destruyendo el hábitat existente.

El desarrollo residencial del oeste
Este flanco contempla 47.000 metros cuadrados de suelo nuevo mediante rellenos reciclados en la mitad norte del puerto interior gibraltareño en la Bahía de Algeciras. Se destinará de forma exclusiva a edificar 2.300 viviendas asequibles y alojamientos para pensionistas y trabajadores locales.
Desde el Gobierno gibraltareño se puntualiza que ni un solo metro cuadrado de este nuevo desarrollo residencial se cederá al mercado libre. Una actuación que persigue fines sociales como defiende el Ministro Principal Fabián Picardo.
Estas NO son viviendas para los ricos. Son viviendas para nuestros trabajadores. Gibraltareños del futuro y el futuro de Gibraltar
Las obras comenzarán a final de semana y tienen una duración prevista de 18 meses, sin afectar al pabellón de baño de la GASA (Gibraltar Amateur Swimming Association) y el parque infantil será trasladado durante las obras para ganar nuevos espacios en la misma ubicación actual, una vez concluido el proyecto.
En resumen: mientras los políticos firman la paz en los despachos, las excavadoras ejecutan la política de hechos consumados en la orilla.


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