Treinta horas restan para que el mercado de fichajes eche el cierre y las plantillas queden fijadas, como mínimo, hasta la próxima ventana de enero. En el Betis se trabaja a destajo para rematar la planificación de una dirección deportiva que, un año más, ha vuelto a confiar en la táctica de apurar hasta el final.
La campana sonará en la medianoche del martes 1 de septiembre al miércoles 2 y, hasta ese momento, todo puede pasar. Lógicamente, el tiempo corre en contra de aquellos que dejan todo para el final y en el Betis se teme que no se pueda concretar ninguna salida más allá de la de Gonzalo Petit al Cádiz.
Deossa se enroca
Sobre Deossa se lleva hablando desde principios de junio. Primero fue el Vasco de Gama el más interesado. Los brasileños estaban inmersos en un proceso accionarial y de cambio de propietario que inundó de dudas la planta noble verdiblanca, sobre todo en cuanto a garantías de pago.
El de Marmato iba a salir cedido y la operación incluía una obligación de compra a inicios de la siguiente temporada, la 2027-2028, de 12 millones de euros más bonus. Esto hubiese permitido al conjunto verdiblanco recuperar la inversión que se hizo por el colombiano en el verano de 2025, además de conseguir algo de plusvalía.
Sin embargo, Deossa ha rechazado cualquier oferta para salir del conjunto heliopolitano. De hecho, a falta de un día para que cierre el mercado, el centrocampista cafetero cuenta con hasta seis pretendientes para salir del Betis, pero Pellegrini sigue contando con él, por lo que el colombiano, que no cobra nada mal, entiende que puede ser importante en un año ilusionante.
No hay sitio para todos
El principal perjudicado de esta situación es Álvaro Fidalgo, ya que desde dentro se transmite por activa y por pasiva que, si no hay salidas, será imposible que haya entradas. Se ultima la cesión de Petit, se busca intensamente una salida para Losada y siguen abiertas las negociaciones por Pablo García.
Si se producen las tres salidas, algo que parece complicado pero no imposible, habría hueco para Ceballos, aunque el ‘overbooking’ en la medular sería absoluto. Marc Roca, Fornals, Deossa, Fidalgo y el utrerano para un solo hueco: el que acompaña a Facundo Bernal en el doble pivote, mientras que el uruguayo sería el único mediocentro defensivo al uso.
Fornals podría jugar de enganche hasta que Lo Celso e Isco doblen dicha demarcación, Roca podría usarse de centrocampista posicional y Deossa ha jugado incluso de delantero, pero el Real Betis no puede permitirse una ‘plantilla Frankenstein’ en la temporada que vuelve a la competición de clubes más prestigiosa y exigente del planeta.
Además, Pellegrini lo ha dejado claro: la prioridad debe ser un pivote defensivo. Por lo tanto, el jugador que se presenta en estas últimas horas de mercado como la llave para desatascar la parálisis es el asturiano nacionalizado por México, Álvaro Fidalgo.
Fidalgo paga los platos rotos
El ovetense, que llegó este pasado enero, todavía no ha demostrado su verdadero nivel, ya que deslumbró pronto en el primer derbi sevillano de la historia en la Cartuja, donde anotó un gol, pero no consiguió asentarse en el once una vez Pellegrini volvió al clásico 4-2-3-1 y Lo Celso se recuperó de sus molestias.
El exjugador de América brilla más en una 4-3-3 como volante y libertad para llegar y ubicarse entre líneas, pero lo cierto es que puede ser uno de los futbolistas que menos cabida tiene en el Betis actual. De hecho, no ha jugado todavía ningún minuto con la camiseta verdiblanca esta temporada.
Es por eso que la opción de que Fidalgo sea quien libere margen salarial y oxigene la demarcación de centrocampistas para la llegada de un pivote defensivo parece ahora la más lógica. Desde luego, en el Betis están abiertos a la salida del asturiano, sobre todo para satisfacer las necesidades de Pellegrini.
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