Ya lo decíamos hace unos días: precaución con Olympiacos y el grupo dirigido por Evangelos Marinakis. El griego no es de fiar y con el Sevilla FC lo ha vuelto a demostrar. Ese acérrimo interés por el extremo blanquirrojo ha quedado en papel mojado cuando los nervionenses han pedido más dinero.
Esa oferta de 12 millones de euros fijos más otros dos en variables que parecía mandar a Rubén Vargas a la liga griega ha resultado finalmente ser el punto más cercano, y a la vez el más lejano, para la salida del suizo. El Sevilla pidió más y, ante la falsa promesa de Marinakis de que subiría la oferta, todo ha quedado en nada.
Vargas se queda (por el momento)
El mayor desatascador del conjunto blanquirrojo parece que, al menos por el momento, se quedará en Nervión. Solo una gran oferta de última hora por parte de aquellos clubes que se interesaron al finalizar el Mundial, pero que no llegaron a hacer oferta formal, podría terminar con el suizo saliendo de la capital andaluza.
A corto plazo, el extremo deberá incorporarse con el resto de sus compañeros y volver a trabajar a las órdenes de un Luis García Plaza que ya había dejado fuera al suizo en las dos últimas convocatorias por «tener muy avanzada su salida» y porque, de lesionarse, los blanquirrojos perderían al helvético «y a su sustituto».
Esta venta frustrada, que era por la que más tajada se esperaba sacar, también iba a liberar el suficiente margen como para hacer tres o cuatro fichajes. Aun así, se producirán dos: un tercer delantero que acompañe a Isaac Romero y Robbie Ure y un extremo que supla a Oso.
Economía de guerra
Eso sí, el músculo económico del Sevilla queda drásticamente reducido tras la no salida de Rubén Vargas, ya que ambos perfiles deberán llegar en calidad de cedidos. Además, mendigar por opciones de compra relativamente asumibles y rezar para que los clubes de origen se hagan cargo de gran parte de las fichas se presentan como detalles fundamentales en sendas negociaciones.
En cuanto a los perfiles, lo que más encajaría serían jugadores jóvenes y revalorizables. Más que nada porque el hueco de Oso debe cubrirse con un futbolista que no tenga un salario muy elevado, tal y como tenía firmado el hispano-argentino, que todavía competía con ficha del filial.
Si se diera la salida de Vargas, entonces sí cambiaría el escenario y la capacidad de comprar del Sevilla FC, que podría incluso firmar, además del tercer delantero, a dos extremos y apretarse el cinturón para traer a un cuarto jugador. García Plaza prefiere otro central antes que otro centrocampista, pero también habría que ver qué sucede con Marcao y Cardoso.
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