Las obras que se desarrollan actualmente en el altar mayor de la Catedral de Málaga han sacado a la luz un desnivel que llevaba años sin verse. Se trata del escalón que separa el presbiterio —la zona elevada donde se sitúa el altar— del resto de la nave. Con el desnivel de nuevo visible, la Catedral instalará una barandilla provisional para evitar caídas mientras se restaura la pieza original que cubría ese hueco, según ha informado el Cabildo Catedral.
El desnivel ha quedado al descubierto como consecuencia de los trabajos que se están llevando a cabo en el presbiterio. Durante las obras se han retirado varios elementos que se habían ido añadiendo a esa zona con el paso del tiempo, lo que ha permitido recuperar la configuración histórica original del espacio. Al eliminar esos añadidos, ha reaparecido el escalón que hasta ahora quedaba disimulado.
Una pieza del siglo XVIII
La estructura que cubría ese hueco era una barandilla del siglo XVIII con un evidente valor patrimonial. No se trata de una pieza cualquiera: cualquier intervención sobre un bien de estas características requiere primero una autorización oficial, un trámite que llevará su tiempo antes de que la restauración pueda comenzar.
El Cabildo Catedral ya está preparando la solicitud correspondiente ante la Junta de Andalucía, organismo competente para autorizar la intervención sobre este tipo de bienes patrimoniales. Hasta que se conceda el permiso, se defina técnicamente cómo abordar la restauración y se ejecuten los trabajos, pasará un tiempo durante el cual el escalón no puede quedar sin ningún tipo de protección.
La pieza histórica no puede restaurarse hasta que la Junta de Andalucía autorice la intervención sobre un bien patrimonial
De ahí la decisión de instalar una barandilla provisional. Será una estructura sencilla, sin ornamentación, diseñada con un único objetivo: evitar caídas y permitir que la actividad diaria y el culto en la Catedral continúen con normalidad mientras avanza el proceso administrativo y técnico.
El Cabildo ha querido remarcar que este elemento temporal no anticipa ni sustituye a la solución definitiva. Precisamente por eso se ha optado por un diseño neutro, sin decoración, que evite cualquier confusión con la pieza histórica. Cuando termine la restauración y se cuente con las autorizaciones necesarias, la barandilla del siglo XVIII volverá a su emplazamiento original en el altar mayor.
La institución es consciente de que la nueva estructura llamará la atención de quienes visiten el templo, acostumbrados a ver el presbiterio sin ningún elemento de este tipo desde que se retiraron los añadidos posteriores. Por ello, ha preferido explicar de antemano el carácter provisional de la medida, antes de que su presencia genere dudas entre fieles y visitantes.
Según el Cabildo, toda la intervención en el altar mayor se está realizando con respeto a los valores históricos, artísticos y litúrgicos del templo. La recuperación de la barandilla del siglo XVIII se enmarca en ese mismo compromiso con la conservación del patrimonio catedralicio y con la puesta en valor de uno de los espacios centrales de la Catedral de Málaga.
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