El abuelo de Leyre, la bebé de 16 meses que falleció el pasado 29 de mayo en Sevilla después de sufrir graves quemaduras en una vivienda de Bormujos, ha asegurado que no dejará de buscar respuestas hasta conocer qué ocurrió realmente con su nieta. «No voy a parar hasta que sepa la verdad de lo que le ha pasado a mi nieta», ha manifestado ante los medios de comunicación. Los hechos ocurrieron hace ya más de cinco meses y se sigue investigando lo ocurrido.
«Mi nieta no ha muerto, me la han matado»
El familiar ha acudido este miércoles a las puertas de los juzgados, donde ha sido preguntado por la evolución del procedimiento judicial. Visiblemente afectado, ha reconocido que tanto él como su mujer atraviesan un momento muy complicado tras la muerte de la pequeña. «Contento estaría yo si tuviera mi nieta. No puedo estar contento», ha expresado. «Mi nieta no ha muerto, me la han matado», sostiene.
Las declaraciones del abuelo se producen en un momento importante para la investigación judicial. Este miércoles, la madre de la pequeña, Andrea Burdalo, ha comparecido como investigada ante el Juzgado de Instrucción número 11 de Sevilla. La mujer ha mantenido que era su entonces pareja sentimental quien estaba bañando a Leyre cuando se produjeron las quemaduras. El hombre sostiene que fue un accidente tras dejarla sola en la bañera.
Cerca de dos meses ingresada
Leyre sufrió quemaduras en aproximadamente el 60 % de su cuerpo, incluidas zonas especialmente delicadas como los párpados y las córneas. Fue trasladada al Hospital Virgen del Rocío de Sevilla, donde permaneció ingresada cerca de dos meses hasta que falleció a finales de mayo. La investigación apunta que la menor estuvo sobre un minuto recibiendo el agua caliente y que hubo un patrón de quemaduras homógeneo.
Mientras avanzan las diligencias, el abuelo materno ha insistido en que la familia seguirá reclamando respuestas. También ha reconocido el sufrimiento que atraviesan tanto él como su mujer desde la muerte de la pequeña. «Está mal. Y mi mujer también. Muy mal», ha explicado antes de reiterar que no abandonarán su empeño por conocer qué sucedió. El caso sigue avanzando, aunque la familia paterna sostiene que fue «un asesinato».




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