El alcalde de Sevilla, José Luis Sanz, ha supervisado los trabajos finales de rehabilitación de la Casa Cernuda, la casa natal del poeta sevillano Luis Cernuda, que el Ayuntamiento, a través de la Gerencia de Urbanismo, ha concluido tras una intervención integral en el inmueble situado en la céntrica calle Acetres.
Este espacio se convertirá en la Casa de las Letras de Sevilla, una nueva superficie museística dedicada a la figura y la obra del poeta, con inauguración prevista para el próximo 16 de diciembre. «Tras 10 años esperando su rehabilitación y con una inversión de más de 1,5 millones de euros, hemos recuperado la Casa Cernuda», detalla el Consistorio en una nota de prensa.
«Con ello, no solo rehabilitamos un inmueble histórico, sino que devolvemos a Sevilla la memoria de uno de sus poetas más universales. Este espacio se convertirá en centro neurálgico de la conmemoración del 27 y en referente cultural donde las nuevas generaciones podrán conocer y disfrutar de las letras sevillanas», ha destacado el alcalde.
Las obras
Las obras, iniciadas en septiembre de 2024 y dotadas con una inversión de 1,5 millones de euros, se han centrado en la consolidación estructural del inmueble, la renovación de cubiertas, instalaciones y revestimientos. Unos trabajos que han permitido conservar la estructura original del inmueble Uno de los principales logros de la intervención ha sido la conservación de gran parte de la estructura original de madera del edificio.
El proyecto inicial preveía sustituir casi la totalidad de las vigas de los forjados superiores, pero un nuevo estudio realizado durante las obras permitió comprobar que la mayoría se encontraban con una resistencia suficiente, lo que ha hecho posible mantenerlas renovando las vigas en peor estado, las ubicadas en la zona de la galería.
Para compatibilizar esta conservación con la normativa vigente de seguridad contra incendios, se ha instalado un falso techo continuo que refuerza la resistencia al fuego de los forjados sin necesidad de alterar la madera original, y se ha aplicado un tratamiento preventivo contra la termita en las cabezas de las vigas.
La cubierta también ha recuperado su aspecto original con teja cerámica, tras retirar las placas de fibrocemento colocadas en reparaciones anteriores, y se ha construido una nueva escalera de hormigón armado. En el interior, se ha unificado el acabado de todos los paramentos con pintura al silicato, reservando la jabelga tradicional para la fachada de la calle Acetres.
Durante la ejecución de los trabajos se localizaron también restos arqueológicos pertenecientes a la casa del siglo XIX -entre ellos solería de una vivienda anterior, bóvedas y la cimentación de una fuente-, que ampliaron el plazo de las obras respecto a lo previsto inicialmente. Por su interés, estos elementos se han protegido bajo el suelo del edificio y quedan perfectamente documentados.
Las pinturas murales
El hallazgo más singular de las obras han sido las pinturas decorativas murales originarias de la vivienda, construida en 1900, que aparecieron tras retirar los papeles pintados modernos que las cubrían. Estas pinturas, realizadas con técnica de temple, presentaban un elevado grado de deterioro y desprendimiento en el momento de su descubrimiento.
Los trabajos de restauración, ejecutados por un equipo de restauradores cualificados, se desarrollaron en varias fases: una primera consolidación de emergencia en las zonas con riesgo de desprendimiento mediante grapas de mortero y papel japonés; la limpieza mecánica de las capas de cal y papel pintado que ocultaban la decoración original; la fijación del estrato pictórico con soluciones acrílicas; y la reposición de los morteros perdidos con mortero de cal y arena, siguiendo en todo momento el criterio de mínima intervención.
La reintegración cromática de las zonas dañadas se realizó con témpera y acuarela, y el conjunto se protegió finalmente con una capa de resina Paraloid B-72. Gracias a este proceso, las pinturas murales podrán contemplarse en toda la galería de la planta baja y en parte de la planta alta del edificio una vez abra sus puertas la Casa de las Letras de Sevilla.
La aparición de estas pinturas obligó también a modificar el proyecto original, reubicando el hueco del ascensor para preservar los muros donde se conservan estos restos decorativos, sin que ello haya supuesto alteraciones significativas en el conjunto de la actuación. Concluidas estas actuaciones, el ICAS, dependiente del área de Cultura del Ayuntamiento de Sevilla, procederá a adaptar dicho espacio para su puesta en marcha como uso museístico.
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