El equipo de Fundación SAMU desplazado a Venezuela para colaborar en las labores de búsqueda y rescate tras los terremotos ha regresado a Sevilla después de nueve días de intervención sobre el terreno. Los profesionales, que trabajaron en la costa de La Guaira, una de las áreas más afectadas por la catástrofe, aseguran que se encontraron con un escenario de enorme destrucción y una población profundamente golpeada por la tragedia.
La expedición, desarrollada en colaboración con EMA 112 y Project HOPE, estuvo dirigida por el presidente fundador de SAMU, Carlos Álvarez Leiva. A su llegada al aeropuerto de Sevilla, el especialista en medicina de emergencias calificó la situación vivida como una de las más impactantes de su trayectoria profesional y describió el panorama encontrado como un escenario de caos tanto por el número de víctimas como por el sufrimiento de la población.
Durante su estancia, el equipo intervino en edificios colapsados y zonas de difícil acceso, respondiendo a las peticiones de ayuda que iban recibiendo. En muchos de esos lugares permanecían familiares esperando noticias de sus seres queridos, sin abandonar los inmuebles derrumbados y manteniendo la esperanza de encontrar con vida a quienes seguían desaparecidos.
Álvarez Leiva destacó que, además de los daños materiales, la emergencia deja una situación de gran vulnerabilidad entre los afectados. En su opinión, una parte importante de la población afronta ahora un sentimiento de desamparo mientras continúa una labor de recuperación que aún será larga.
Un operativo multidisciplinar
La expedición estuvo formada por profesionales de distintas especialidades para atender las necesidades derivadas de la emergencia. El equipo reunió personal sanitario, una psicóloga especializada en emergencias internacionales, técnicos en emergencias, especialistas en rescate con perros y pilotos de dron pertenecientes al Grupo de Emergencias de Andalucía (GREA).
El dispositivo combinó la atención sanitaria y psicológica con el apoyo logístico y las tareas de búsqueda de personas atrapadas bajo los escombros. A pesar del esfuerzo realizado durante toda la misión, los equipos no consiguieron localizar supervivientes en las zonas en las que actuaron.
No obstante, el responsable de la expedición subrayó que la labor desarrollada también permitió contribuir a la atención de las víctimas y a la organización de la respuesta sobre el terreno, prestando apoyo a las personas afectadas durante los días posteriores a los terremotos.
La misión concluyó tras nueve jornadas de intenso trabajo en una de las áreas más castigadas por el desastre, donde los equipos españoles colaboraron en las tareas de rescate y asistencia junto al resto de dispositivos desplegados en la zona.
El papel de los perros de rescate
Los especialistas en rescate cinológico también hicieron balance de la intervención a su regreso. Antonio Miranda explicó que la falta de organización fue una de las principales dificultades encontradas durante el operativo, aunque destacó el comportamiento de los perros de búsqueda, preparados desde su adiestramiento para intervenir en este tipo de emergencias. Uno de ellos, Homero, ya había participado anteriormente en los terremotos de Turquía y Marruecos.
Por su parte, José Miguel Paisano reconoció que el equipo regresó con una sensación agridulce al no haber podido encontrar personas con vida entre los escombros. Aun así, valoró el trabajo realizado por los perros desde el inicio del despliegue y mostró su satisfacción por el esfuerzo y la implicación demostrados por todos los integrantes de la expedición.
Pie de foto: El presidente fundador de Fundación SAMU atiende a los medios en el aeropuerto.



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