La Cámara de Comercio de Sevilla ha celebrado este jueves catorce décadas de existencia con un acto en el Patio de la Montería del Real Alcázar, en el que ha repasado su historia, ha hecho balance de su labor actual y ha presentado los proyectos que marcarán su rumbo en los próximos años.
Recordemos que la entidad se fundó el 13 de junio de 1886, cuando 86 comerciantes, industriales y navieros la constituyeron en el Salón Grande de la antigua Casa Lonja, un espacio que compartía con el Archivo General de Indias.
Su presidente, Francisco Herrero, recordó que la entidad se considera «heredera de organismos mucho más antiguos, como la Universidad de Corredores de Lonja, el Consulado de Cargadores a Indias y el Tribunal de Comercio».
Según Herrero, la custodia y entrega de los fondos documentales de esas instituciones demuestra el compromiso de la Cámara con el patrimonio de una ciudad que fue epicentro del comercio global. Esa herencia, afirmó, obliga a la corporación a mantener su independencia de criterio en defensa del tejido productivo y a reforzar la proyección internacional de las empresas sevillanas.
Durante su historia, la entidad ha acompañado a las empresas en momentos difíciles, desde las crisis provocadas por conflictos bélicos y la imposición de aranceles hasta la recesión de 2008 y la pandemia de COVID-19. También ha mostrado solidaridad con otras cámaras, como la de Ceuta, a la que ha respaldado ante la delicada situación social y económica que atraviesa la ciudad autónoma.
El presente: pymes, agroalimentación, arbitraje e Iberoamérica
En el último año, la Cámara ha impulsado proyectos como Momo Tech Gallery, junto a FEDEME y el Ayuntamiento, y herramientas de apoyo al emprendimiento como La Fábrica de Sevilla y la plataforma Emprésate 360º. Con la Junta de Andalucía y el resto de cámaras de la comunidad desarrolla además el Plan Cameral y Cámara Conecta, dirigidos a autónomos y pymes. A través de su fundación promueve iniciativas como Replanta Sevilla y Sevilla Oculta.
En formación, el Campus Cámara opera en EUSA y en la Torre Cruzcampo, mientras que el Sevilla Congress and Convention Bureau promociona la provincia como destino de negocios.
La vinculación con Iberoamérica es otro de sus pilares. Tras dos mandatos de Francisco Herrero al frente de la Asociación Iberoamericana de Cámaras de Comercio, Industria y Servicios (AICO), que agrupa a entidades de 20 países, la Cámara sevillana ostenta su Presidencia de Honor, ha recibido su Medalla de Oro y ejerce la Secretaría General. Durante ese periodo se duplicó el número de socios de la asociación.
La Cámara apoya asimismo al sector agroalimentario. Desde 2015, y junto a la Fundación Caja Rural del Sur, impulsa la Lonja de Cereales y Oleaginosas de Sevilla, que tiene su sede en la propia Cámara, cuenta con más de 260 socios y forma parte de la Bolsa Europea de Comercio.
En el terreno jurídico, la Corte de Arbitraje y Mediación de Sevilla (ASEMARB), creada con el Colegio de Abogados, ofrece una vía ágil y económica para resolver conflictos y colabora con la Universidad CEU Fernando III en un curso de Experto en Mediación Civil y Mercantil.
Además, la entidad sigue reclamando a las administraciones menos trabas burocráticas, estabilidad fiscal y prioridad en las obras que condicionan el desarrollo de la provincia.
Proyecto VERA, nuevo campus y 2029
Entre sus grandes apuestas figura el Proyecto VERA, un edificio sostenible que servirá de sede a las más de 390 empresas del Club Cámara. La Cámara prepara también el traslado conjunto de su oferta educativa al nuevo Distrito Urbano Portuario, para acercar la formación técnica al entorno de la innovación logística e industrial.
La corporación participa, además, en los actos del Centenario de la Exposición Iberoamericana de 1929, en la que ya tuvo un papel destacado hace un siglo. Considera 2029 una oportunidad para exigir las infraestructuras que necesita la provincia y para consolidar a Sevilla como capital del mundo iberoamericano.
Herrero cerró el acto renovando el compromiso de la entidad: afrontan el futuro «no sólo como un reto, sino como una extraordinaria oportunidad», con la convicción de que «para crear, primero hay que creer».
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