El fallecimiento de Alfredo Sánchez Monteseirín este lunes, a los 69 años, deja en Sevilla el recuerdo de uno de los periodos de mayor transformación urbanística de las últimas décadas.
El exalcalde socialista gobernó la capital andaluza durante doce años, entre 1999 y 2011, una etapa en la que se impulsaron grandes proyectos que cambiaron la imagen de la ciudad: las Setas, el Metrocentro, el carril bici, la peatonalización de la Avenida de la Constitución y la remodelación de la Alameda de Hércules.
Su paso por el Ayuntamiento estuvo marcado por una apuesta por la renovación del espacio público, la movilidad sostenible y la incorporación de arquitectura contemporánea al paisaje urbano. Muchas de aquellas decisiones provocaron intensos debates políticos y ciudadanos, especialmente por sus costes, los plazos de ejecución y su impacto sobre el tráfico y el patrimonio histórico.
El proyecto de las Setas de Sevilla
Si existe una obra especialmente vinculada a los gobiernos de Sánchez Monteseirín, es el Metropol Parasol, conocido popularmente como las Setas de Sevilla. El proyecto, diseñado por el arquitecto alemán Jürgen Mayer, transformó la Plaza de la Encarnación, un espacio del centro histórico que llevaba décadas pendiente de una solución urbanística tras la desaparición del antiguo mercado de abastos.

La intervención incorporó una gran estructura de madera, un nuevo mercado municipal, espacios públicos, un mirador panorámico y el Antiquarium, destinado a conservar y mostrar los restos arqueológicos descubiertos durante las excavaciones. Su construcción estuvo rodeada de polémica por los retrasos, el aumento de los costes y la incorporación de una estructura contemporánea de grandes dimensiones en pleno casco histórico.
Las Setas fueron inauguradas en 2011, durante los últimos meses de su mandato. Con el paso de los años, el conjunto se ha consolidado como uno de los principales atractivos turísticos de Sevilla y como una de las imágenes más reconocibles de la ciudad.
El Metrocentro y las peatonalizaciones
Otra de las grandes transformaciones impulsadas durante sus gobiernos fue la reorganización de la movilidad en el centro histórico. La puesta en marcha del Metrocentro en 2007 estuvo acompañada de la peatonalización de la Avenida de la Constitución, hasta entonces uno de los principales ejes de circulación de vehículos y autobuses.

La actuación permitió recuperar para los peatones buena parte del entorno de la Catedral, el Archivo de Indias y la Plaza Nueva, modificando profundamente la manera de recorrer esta zona monumental. El tranvía comenzó conectando Plaza Nueva con el Prado de San Sebastián, mediante un trazado que posteriormente fue ampliándose durante diferentes etapas municipales.
Las obras provocaron críticas por las afecciones al tráfico, el coste del proyecto y la reorganización del transporte público. Sin embargo, la Avenida peatonal se convirtió en una de las transformaciones más visibles de la Sevilla del siglo XXI.
Los carriles bici y Sevici, una nueva movilidad
La creación de la red de carriles bici fue otra de las grandes apuestas del exalcalde socialista. Durante sus mandatos se desarrolló una infraestructura ciclista segregada que permitió conectar diferentes zonas de la ciudad y facilitar el uso de la bicicleta como medio de transporte cotidiano. A esta iniciativa se sumó en 2007 la puesta en funcionamiento de Sevici, el sistema público de alquiler de bicicletas.

La implantación de los carriles bici supuso una redistribución del espacio urbano, con actuaciones en calles y avenidas donde hasta entonces predominaba el tráfico motorizado. La medida generó controversia en sus primeros años, especialmente por la reducción de espacios para automóviles y los cambios en la circulación.
No obstante, la red ciclista terminó convirtiéndose en una de las infraestructuras más características de Sevilla, facilitando una alternativa de transporte para desplazamientos urbanos y contribuyendo a consolidar el uso cotidiano de la bicicleta.
La recuperación de la Alameda de Hércules
La remodelación de la Alameda de Hércules también figura entre las grandes intervenciones urbanísticas de aquella etapa. El histórico paseo del casco antiguo experimentó una profunda transformación mediante la renovación del pavimento, la reorganización de las zonas peatonales y la instalación de nuevo mobiliario urbano.

El objetivo era recuperar un espacio que presentaba problemas de deterioro y reforzar su utilización como lugar de encuentro y convivencia. La actuación modificó la imagen de la Alameda y favoreció su consolidación como uno de los principales espacios de actividad cultural, social y de ocio de Sevilla.
Su evolución posterior también ha estado acompañada de debates sobre el crecimiento de la hostelería, los cambios en la actividad comercial y la convivencia entre residentes y establecimientos de ocio.
El desbloqueo del Metro de Sevilla
La inauguración de la Línea 1 del Metro de Sevilla, el 2 de abril de 2009, fue otro de los acontecimientos que marcaron su etapa como alcalde. Aunque la infraestructura fue promovida y ejecutada fundamentalmente por la Junta de Andalucía, su apertura coincidió con el gobierno municipal de Sánchez Monteseirín.

La línea permitió conectar diferentes barrios de Sevilla con municipios del área metropolitana como Mairena del Aljarafe, San Juan de Aznalfarache y Dos Hermanas. Su puesta en funcionamiento ofreció una alternativa de transporte público para los desplazamientos metropolitanos y supuso la llegada del ferrocarril urbano a la ciudad tras décadas de proyectos y dificultades.
El rascacielos que cambió el paisaje de la Cartuja
El desarrollo de la Torre Sevilla, conocida durante años como Torre Pelli, también estuvo vinculado a los gobiernos de Sánchez Monteseirín. El proyecto diseñado por el arquitecto César Pelli planteó la construcción de un rascacielos en la Cartuja, dentro de un complejo destinado a actividades empresariales y comerciales. Su tramitación urbanística avanzó durante los mandatos del exalcalde socialista, aunque la construcción del edificio se completó después de su salida del Ayuntamiento.

La torre generó controversias por su altura y por su impacto visual sobre el paisaje histórico de Sevilla. Actualmente, el edificio forma parte de la imagen contemporánea de la ciudad y constituye uno de los principales referentes arquitectónicos de la Cartuja.
La ampliación de Fibes y la apuesta por los grandes congreso
Otro de los grandes proyectos impulsados durante aquella etapa fue la ampliación del Palacio de Congresos y Exposiciones de Sevilla, Fibes. La intervención, diseñada por el arquitecto Guillermo Vázquez Consuegra, buscaba aumentar la capacidad de la ciudad para organizar congresos, convenciones y grandes acontecimientos.

El proyecto incorporó un nuevo auditorio y espacios destinados a reforzar la actividad congresual de Sevilla. Las obras se desarrollaron durante los últimos años de Sánchez Monteseirín como alcalde, aunque la ampliación fue inaugurada en 2012, cuando Juan Ignacio Zoido ya ocupaba la Alcaldía.
El PGOU de 2006, la vivienda protegida y la transformación de los barrios
El legado de Sánchez Monteseirín no se limitó a los proyectos más visibles del centro histórico. Durante su mandato se aprobó el Plan General de Ordenación Urbanística de 2006, que estableció las bases del crecimiento de Sevilla y la planificación de nuevas infraestructuras, equipamientos y desarrollos residenciales.
La vivienda protegida fue otra de las líneas de actuación de sus gobiernos. Durante aquella etapa se impulsó la promoción de unas 15.000 viviendas protegidas, dentro de una política municipal que buscaba ampliar la oferta residencial asequible. Esta cifra corresponde a las promociones impulsadas, no necesariamente a viviendas terminadas y entregadas durante sus mandatos.

La transformación del espacio público también llegó a calles comerciales de los barrios, como Asunción, en Los Remedios, y San Jacinto, en Triana, donde se acometieron actuaciones de peatonalización y reordenación urbana.
El Festival de Cine Europeo de Sevilla
La cultura también formó parte de la estrategia de proyección de Sevilla durante los gobiernos de Sánchez Monteseirín. En 2004 nació el Festival de Cine Europeo de Sevilla, una iniciativa destinada a fortalecer la presencia de la ciudad en el panorama cinematográfico y establecer un espacio de encuentro para el cine europeo.

El certamen ha continuado celebrándose bajo diferentes gobiernos municipales y se ha consolidado como una de las grandes citas culturales de la capital andaluza. Su creación fue una de las iniciativas de aquella etapa que trascendieron el urbanismo y las infraestructuras para reforzar la actividad cultural de Sevilla.
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