El Mundial de Atletismo de Sevilla de 1999 encontró a Alfredo Sánchez Monteseirín recién llegado a la Alcaldía. Apenas llevaba dos meses al frente del Ayuntamiento cuando, el 20 de agosto, el Estadio de La Cartuja abrió sus puertas a uno de los acontecimientos deportivos más importantes celebrados hasta entonces en la capital andaluza.
El recuero de aquella competición precedió a otros grandes eventos internacionales durante sus doce años de mandato, especialmente la final de la Copa Davis de 2004, en la que España conquistó el título ante Estados Unidos con un gran Rafa Nadal.
El oro de Abel Antón
Aunque el Mundial de Atletismo se celebró cuando Monteseirín ya era alcalde, su vinculación con el campeonato venía de años atrás. Durante su etapa como presidente de la Diputación de Sevilla había participado en los preparativos de la cita y en su promoción internacional. En 1997, durante los mundiales de Atenas, recibió el relevo simbólico de la competición que dos años después llegaría a Sevilla.
La inauguración oficial del campeonato, el 20 de agosto de 1999, correspondió al entonces príncipe Felipe. Monteseirín asistió a aquella apertura como máximo representante municipal, en un momento en el que Sevilla estrenaba el Estadio de La Cartuja como gran escenario del atletismo internacional.
Durante diez días, la ciudad recibió a algunas de las principales figuras mundiales de este deporte. El campeonato dejó imágenes que todavía forman parte de la memoria deportiva española, como la victoria de Abel Antón en el maratón, el oro de Niurka Montalvo en salto de longitud o la medalla de plata de Yago Lamela en la prueba masculina de esa misma especialidad.
Para Sevilla, el Mundial significó mucho más que la celebración de una competición. La ciudad ponía a prueba sus instalaciones, su capacidad organizativa y su proyección internacional. También quedaron controversias, como las críticas por el precio de algunas entradas y determinados problemas organizativos. Pero el campeonato consolidó a La Cartuja como un recinto preparado para acoger acontecimientos de gran formato.
La tierra batida de la Copa Davis
Cinco años después, aquel mismo estadio volvió a convertirse en escenario de una cita histórica. En diciembre de 2004, Sevilla acogió la final de la Copa Davis entre España y Estados Unidos. La pista de atletismo dejó paso a una instalación de tenis sobre tierra batida, preparada para recibir a decenas de miles de espectadores.
La eliminatoria se disputó entre el 3 y el 5 de diciembre y terminó con la victoria española por 3-2. Entre sus protagonistas estuvo un Rafael Nadal de solo 18 años, que derrotó a Andy Roddick y contribuyó a que España levantara su segunda Copa Davis. Carlos Moyà consiguió el punto definitivo frente a Andy Roddick, cerrando una final que quedó asociada para siempre al Estadio de La Cartuja.
Monteseirín, que seguía al frente del Ayuntamiento, había participado en el proceso de presentación de Sevilla como sede. La ciudad volvía a aprovechar una infraestructura concebida inicialmente para el atletismo y demostraba su capacidad para adaptarla a otras disciplinas deportivas.
El Guadalquivir, escenario de campeonatos mundiales
Entre ambas citas, Sevilla había continuado ampliando su calendario deportivo. En 2002 acogió los campeonatos mundiales de remo y piragüismo, que trasladaron el protagonismo desde el Estadio de La Cartuja hasta la dársena del Guadalquivir.
Las instalaciones del Centro Especializado de Alto Rendimiento de La Cartuja sirvieron de base para unas competiciones que reunieron a deportistas internacionales y reforzaron el papel del río como espacio para el deporte de alto nivel.
La capital andaluza ya había sido sede de una prueba de la Copa del Mundo de Remo en 2001. Aquellos acontecimientos consolidaron una línea de competiciones acuáticas que continuaría durante los siguientes años.
En 2007 llegó otra gran cita, esta vez bajo techo. El Palacio de Deportes de San Pablo acogió partidos de la primera fase del Eurobasket disputado en España, con Sevilla como una de las sedes del campeonato europeo.
Un año después, en 2008, el Guadalquivir recuperó el protagonismo con el Mundial de Natación en Aguas Abiertas, una nueva competición internacional celebrada durante el mandato de Monteseirín.
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