El Salón Colón del Ayuntamiento de Sevilla ha acogido este viernes la entrega del XII Premio Contra el Terrorismo Alberto Jiménez-Becerril. El galardón, que fue creado en memoria del concejal asesinado a manos de ETA en enero de 1998, ha recaído en María San Gil, antigua política del País Vasco.
La distinción reconoce su trayectoria en la defensa de las víctimas del terrorismo de ETA y su compromiso inquebrantable con los valores democráticos de libertad, dignidad y justicia. El premio fue entregado en presencia de autoridades y familiares de las víctimas del terrorismo.
Soy muy consciente de que el otorgamiento de este premio para mí es la manera de reconocer el trabajo callado de tantos cargos públicos que, durante muchos años, fuimos la infantería de nuestra democracia. Años que hoy quieren borrarnos de la memoria
La teniente de alcalde del Ayuntamiento de San Sebastián entre 1999 y 2002 y diputada en el Parlamento Vasco, que además desempeñó la presidencia del Partido Popular del País Vasco entre 2004 y 2008, no ha querido desaprovechar la oportunidad de cargar contra aquellos que quieren menospreciar y hacer olvidar los años que vivieron los defensores de la unidad de España desde el País Vasco.
«Todos esos concejales y cargos públicos que ignorando, o superando, el ambiente hostil, la amenaza y el miedo fuimos capaces de trabajar por algo tan sencillo, pero tan importante, como es España y la libertad», comentaba la expolítica del Partido Popular.
San Gil presenció el 23 de enero de 1995 el asesinato de Gregorio Ordóñez en San Sebastián mientras almorzaba con compañeros y amigos. La organización terrorista ETA acabó con la vida del político vasco. Desde entonces, se ha convertido en una de las voces más firmes en la reivindicación de la memoria de las víctimas.
El galardón, que lleva el nombre del concejal sevillano asesinado por ETA en 1998, mantiene vivo el recuerdo de quienes perdieron la vida a manos del terrorismo. Alberto Jiménez-Becerril y su esposa Ascensión García Ortiz fueron asesinados cuando regresaban a su domicilio el 30 de enero de 1998, dejando huérfanos a tres hijos pequeños. La Fundación que lleva su nombre organiza anualmente esta distinción desde hace doce ediciones.
Reconocimiento en Sevilla
José Luis Sanz ha estado presente durante el acto oficial en el que se ha reconocido a una mujer que tiene, según el alcalde, “una trayectoria que constituye un ejemplo de integridad, valentía y compromiso con la libertad, y que ha dedicado gran parte de su vida a defender sin concesiones la dignidad de las víctimas del terrorismo, la memoria de quienes fueron asesinados y los valores democráticos que sustentan nuestra convivencia».
«Durante años, la banda terrorista ETA intentó quebrar nuestra democracia mediante el miedo, la extorsión y el asesinato. Quiso imponer el terror frente a la libertad y sustituir la palabra por las armas. Pero fracasó. Fracasó porque encontró enfrente a miles de españoles valientes que nunca se resignaron, y entre ellos, María San Gil», ha remarcado el alcalde en la intervención.
Sanz ha comentado que la memoria de Alberto y Ascensión (su mujer, también asesinada) «permanece viva en Sevilla y en España, gracias al cariño de su familia, al trabajo ejemplar de la fundación que lleva el nombre de Alberto y al compromiso de quienes, año tras año, mantienen encendida la llama de su recuerdo», ha incidido el regidor sevillano.
Entre la lista de premiados con este galardón se halla el Rey Felipe VI, la Policía Nacional y la Guardia Civil, entre otros, «y desde hoy, María San Gil, por méritos propios. Porque representas la dignidad frente al terror; la firmeza frente a la amenaza, y la defensa de los principios democráticos frente a quienes intentaron destruirlos».
«Me gustaría que este premio, que nace desde Sevilla y se proyecta al conjunto de nuestro país, fuera también un símbolo de unidad y de concordia», ha concluido José Luis Sanz.



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