El pintor y diseñador Manolo Cuervo ha fallecido este jueves en Sevilla después de varias semanas ingresado en el Hospital San Juan de Dios del Aljarafe, en Bormujos, a causa de un cáncer.
El artista, nacido en Isla Cristina, deja una extensa trayectoria vinculada al arte contemporáneo, el diseño gráfico y el cartelismo, disciplinas en las que se convirtió en una de las figuras más reconocidas de Sevilla durante las últimas cuatro décadas.
De los paisajes de su infancia al cartelismo cultural
Sus primeras pinturas, realizadas a finales de los años setenta, formaban parte de la serie ‹Ventana al mar›, inspirada en los paisajes de su infancia junto a la costa onubense. Aunque sus inicios profesionales estuvieron más ligados al diseño gráfico, desarrolló en paralelo una obra pictórica influenciada por el expresionismo abstracto.
A comienzos de los años ochenta comenzó a firmar algunos de los carteles que definieron la imagen de importantes acontecimientos culturales de la ciudad. Entre ellos figuran Cita en Sevilla, los Festivales de Jazz, el Festival de Itálica, el Festival de Nueva Música, el Festival New Age de la Universidad de Sevilla, la Expo 92, Rising Stars o Territorio Sevilla. También trabajó para numerosas compañías teatrales y realizó la imagen del Festival Internacional de Danza de Itálica.
Un renovador del cartel cofrade
En la última década, las hermandades sevillanas recurrieron con frecuencia a Manolo Cuervo para anunciar algunas de sus celebraciones más destacadas. Su lenguaje plástico, de marcado carácter contemporáneo, supuso una renovación en la estética del cartel cofrade.
Entre sus obras más conocidas destacan el cartel del 450 aniversario de la Hermandad de la Hiniesta, en 2015; el dedicado a la Hermandad de la Macarena en 2019; el cartel oficial de la Semana Santa de Sevilla de 2022, protagonizado por el Cristo de la Expiración, del Cachorro, junto a una representación de la Esperanza de Triana; y el cartel de las Fiestas de la Primavera del Ayuntamiento de Sevilla de 2006.
Un artista ligado a la música
Además de la pintura, Cuervo mantuvo siempre una estrecha relación con la música. Era un apasionado del jazz, coleccionaba guitarras eléctricas y durante años fue un habitual de los locales con actuaciones en directo de la Alameda de Hércules, muy cerca de su domicilio.
Con su fallecimiento desaparece uno de los creadores que mejor supo combinar la pintura y el diseño para construir parte de la identidad visual de la Sevilla contemporánea, tanto en el ámbito cultural como en el cofrade.



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