El sevillismo ha encontrado un inesperado pero apasionado embajador a miles de kilómetros de Nervión. Ahmed Alhashemi, residente en Bagdad y seguidor del Sevilla Fútbol Club desde hace años, ha convertido su admiración por el club hispalense en esperanza y alegría que deja huella entre los jóvenes iraquíes.
La historia de Ahmed nace de una pasión sincera por el Sevilla y de un compromiso constante con los niños de los barrios populares de Bagdad. Durante años ha colaborado con equipos juveniles locales, apoyando económicamente y promoviendo actividades deportivas con el objetivo de ofrecer oportunidades a jóvenes en situación vulnerable.
Su estrecho vínculo con el club sevillista sumó un nuevo episodio durante el encuentro entre el Sevilla y el Espanyol. Las dificultades para obtener el visado impidieron la presencia de Ahmed en las gradas del Ramón Sánchez-Pizjuán. Sin embargo, lejos de quedarse en la decepción, decidió destinar parte del dinero previsto para el desplazamiento a una acción solidaria con niños huérfanos de Bagdad.
Durante el descanso del partido, Ahmed se dedicó a repartir camisetas del Sevilla FC entre los más pequeños, compartiendo así una jornada marcada por el fútbol, la convivencia y la ilusión. «Creo que el fútbol y los valores del Sevilla pueden traerles alegría y esperanza», explica el aficionado iraquí, convencido de que el deporte puede convertirse en una herramienta de transformación social.
La ‹Academia Antonio Puerta›, un símbolo en Bagdad
El compromiso de este sevillista con los jóvenes de su ciudad dio un paso más con la creación de la ‹Academia Antonio Puerta› en Bagdad, una iniciativa nacida hace una década para apoyar y formar a nuevos talentos del fútbol base iraquí bajo los valores de esfuerzo, humildad y superación que «representaba a la perfección Antonio Puerta», en palabras del propio Ahmed.
Además de esta academia, Ahmed fundó un equipo juvenil en su vecindario inspirado en el Sevilla Fútbol Club. Desde entonces, el conjunto ha logrado varios campeonatos en torneos populares de Bagdad, consolidándose como una referencia local.
Ahmed asegura que su intención siempre ha sido que los jóvenes iraquíes encuentren en el Sevilla «un ejemplo de lucha y superación». Ahora, con la Academia Antonio Puerta, ese mensaje adquiere una dimensión aún mayor y conecta la memoria del futbolista sevillano con una nueva generación de niños y adolescentes en Irak.



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