Adrián Fernández es un joven malagueño de 25 años al que hace un año le diagnosticaron esclerosis lateral amiotrófica (ELA), una enfermedad degenerativa que ataca al sistema nervioso. La importancia de esta dolencia no ha aminorado las ganas de vivir de Adrián que, sin embargo, ha fundado una asociación , ‹Neuronas con chispa›, donde colaboran en la investigación contra esta dolencia.
Su historia
En Estación de Cártama vive Adrián Fernández, un malagueño enamorado, al igual que su familia, de la gasolina y los motores. Hace algún tiempo tuvo un percance mientras montaba en bicicleta. Poco tiempo después de esto, Adrián indica que empezó a sentir «cosquilleo en las manos». Ese cosquilleo daría paso en el futuro a nuevos problemas que los médicos no lograban identificar.
En una entrevista concedida a 101TV, recuerda que le mandaron numerosas pruebas para intentar identificar cuál era el motivo de sus dolencias. Esa respuesta certera no llegaba y, el pasado año 2025, los médicos le diagnosticaron, por descarte, esclerosis lateral amiotrófica (ELA). Una enfermedad que, según confiensa, desconocía hasta el momento y que, una vez investigada, le procesaba algo de miedo.
La crudeza de esta enfermedad no ha afectado a la forma de ser de Adrián. Como él bien explica, la ELA afecta al sistema nervioso. Es decir, su movilidad se va reduciendo, pero no «la cabeza» de donde anda perfecto. Este varapalo en el camino no le ha hecho caer. Todo lo contrario, Adrián Fernández se muestra alegre y, como él mismo dice, se ríe mucho de sí mismo con sus amigos.
Confiesa que se ha «quedado con poquitos amigos, pero de muy buena calidad». Como de buena calidad son sus padres: Susana y José Antonio. Ambos se sacrifican para brindarle todas las comodidas posibles e ilustran en su cara gran amor hacia su hijo. Por ejemplo, su madre ha tenido que reducir su jornada laboral para su cuidado.
Ayudas y solidaridad
Mientras su perra Luna da vueltas por la casa, esta familia agradece todo el cariño y la calidad humana que tiene la gente de la zona. Desde el equipo de fútbol hasta la gente que se encuentran comprando, e indican alegremente que para salir a cualquier sitio tienen que salir con una hora de antelación.
Sin embargo, la parte que corresponde a organismos como el Estado es muy mejorable. Indican que reciben de ayuda 400 euros, una cantidad que no sirve para el tratamiento de esta. Fisioterapeutas, logopedas y el gimnasio son solo algunos de los gastos que Adrián requiere.
‹Neuronas con chispa›
Por ello, Adrián Fernández y su familia hacen eventos solidarios para recaudar fondos que les ayuden con la enfermedad. Además, ha creado la asociación ‹Neuronas con chispas›, cuyo objetivo es contribuir en la obtención de ayudas para la investigación contra la esclerosis lateral amiotrófica.
Asimismo, hace unos días creó un gofoundme bajo el nombre ‹Rendirse no es una opción›. Esta iniciativa permite que aquellas personas que puedan, tengan la capacidad de apoyar a Adrián y su familia a través de donaciones. A través de sus redes sociales, este malagueño ha superado ya los 4.000 seguidores en Instagram.
Un chico normal
Adrián Fernández es un joven cualquier otro, al que le gusta relajarse escuchando música, JC Reyes su favorito, en unos amplificadores que nada tienen que envidiarle a los de las ferias. También le gusta el ‹Forza Horizon›, un juego que va de la mano de su gran pasión: el motor. Pasión que comparte toda la familia.
Su forma de ser no le permite rendirse y esconde tras ellas grandes reflexiones. Confiesa que no quiere «limitar su vida a pagar facturas y seguir resistiendo, sino todo el tiempo que me quede, seguir disfrutando y hacer cosas y experiencias y cosas que siempre he querido hacer». Que así sea.


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