La llegada de Cazorla al Oviedo hace tres temporadas supuso un fichaje mediático para el equipo ovetense, que en la siguiente temporada conseguiría el ascenso a Primera División 25 años después. El asturiano firmó con ‹su› Oviedo después de una carrera exitosa con experiencia en equipos como Villarreal, Málaga o Arsenal. Fue un fichaje ‹romántico› por lo que significaba su vuelta a casa. Esta temporada se han dado dos movimientos similares.
El primero es el de Sergio Canales, que ha firmado por el Racing de Santander. Salió de la cantera de los santanderinos y pasó por Valencia, Real Madrid, Betis y Real Sociedad entre otros. Su paso por el cuadro bético fue de lo más destacado y puso rumbo a México para ahora regresar a España de la mano de un Racing de Primera.
Al contrario de la ilusionante temporada que afronta el Racing, el Zaragoza tiene por delante una complicada campaña en Primera RFEF. Para intentar volver al fútbol profesional ha ‹bajado al barro› Ander Herrera. Su anterior paso por el equipo maño fue hace 15 años, donde llegó a jugar en Primera División. De ahí lo fichó el Athletic y tres años después se fue al United, PSG, volvió al Athletic y se fue a Argentina para jugar en Boca Juniors.
Tres fichajes por equipos españoles que replantean la industria del fútbol y el negocio en el que se ha convertido. Lejos de las millonadas por jugadores a veces desconocidos para la mayoría de aficionados, que jugadores como Cazorla, Canales o Herrera regresen a sus clubes hacen mantener la esperanza en que el fútbol ‹romántico› aún no ha muerto.



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