En un movimiento político de enorme calado estratégico, el Gobierno de Gibraltar y el Ejecutivo británico han sellado hoy en Bruselas el denominado Concordato entre el Reino Unido y Gibraltar.
El Ministro Principal, Fabián Picardo, y el Ministro británico para Europa, Stephen Doughty, formalizaron la firma en Ducale, la residencia del embajador británico ante la Unión Europea, justo antes de la ceremonia oficial del Tratado de Gibraltar en el edificio Berlaymont. Este documento bilateral funciona como el manual de instrucciones definitivo que regulará cómo ambos gobiernos aplicarán las obligaciones del futuro tratado con la Unión Europea en la Roca.
El núcleo político más relevante de este acuerdo es la activación del principio de «nada sobre Gibraltar sin Gibraltar», que se traduce en una cláusula de rescisión blindada mediante un sistema de «doble bloqueo».
A partir de ahora, el Gobierno del Reino Unido tiene prohibido dar los pasos necesarios para romper el acuerdo con la Unión Europea a menos que cuente con un respaldo democrático local incuestionable. Para que Londres pueda rescindir el pacto, necesitará obligatoriamente una moción aprobada por al menos tres cuartas partes del Parlamento de Gibraltar o, en su defecto, el voto a favor de una mayoría simple de los ciudadanos en un referéndum popular.
Con esta medida, Picardo cumple de forma estricta las exigencias unánimes que el arco parlamentario gibraltareño impuso como condición indispensable para ratificar el tratado.
En cuanto al reparto de poder sobre el terreno, el texto delimita con precisión las competencias de cada administración. Aunque el Reino Unido sigue asumiendo la responsabilidad última del cumplimiento del tratado ante el Derecho Internacional, la gestión diaria y ejecutiva recae sobre las instituciones locales.
De este modo, el Gobierno de Gibraltar asume el control total y la aplicación de las normativas de seguridad social, lucha contra el blanqueo de capitales, visados, residencia y, muy especialmente, las aduanas y la vigilancia fronteriza.
Por su parte, la Corona británica conserva de forma exclusiva sus competencias tradicionales en materia de relaciones exteriores y defensa, manteniendo al Gobernador a cargo de la seguridad interior del Peñón.



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