Detrás de cada contenedor de mercancías que cruza el Atlántico se esconde un esfuerzo logístico titánico, pero en esta ocasión, la infraestructura servía para financiar una de las mayores redes de narcotráfico internacional detectadas en España. La Guardia Civil, en una estrecha colaboración con la Policía Nacional de Ecuador y coordinada por Europol, ha culminado la ‹Operación Mondragón›. El balance es abrumador: 21 toneladas de cocaína interceptadas y 43 personas detenidas que operaban como una auténtica multinacional del crimen entre Sudamérica, España y los Emiratos Árabes.
La investigación, que se ha extendido durante más de dos años bajo la dirección de la Fiscalía Especial Antidroga y la Audiencia Nacional, ha golpeado el núcleo de una organización perfectamente estructurada y asentada principalmente en La Rioja. El operativo ha dividido sus esfuerzos en dos fases continentales, saldándose con 35 arrestos en Ecuador y otros 8 en suelo español. Además de la droga, los agentes han logrado golpear el músculo económico de la banda al incautar un millón de euros en efectivo ocultos en la localidad riojana de Arnedo.

Una estructura criminal tejida en tres continentes
La sofisticación de la red radicaba en una perfecta división de funciones a nivel global que combinaba logística terrestre, control portuario y un potente pulmón financiero. En el centro de la operativa se situaba la rama española y principal de la organización, conformada por ciudadanos españoles y marroquíes afincados en La Rioja, quienes se encargaban de levantar el entramado de empresas pantalla de importación. Estas sociedades simulaban una actividad comercial lícita para asegurar la recepción aduanera de la mercancía legal y dar una salida comercial a los cargamentos que camuflaban la sustancia estupefaciente.
El origen de la droga se controlaba directamente desde el segundo nodo de la red en Ecuador. Operando en los principales centros logísticos del país sudamericano, y fundamentalmente desde el puerto de Guayaquil, esta facción controlaba de forma minuciosa la conocida como «contaminación» de los contenedores marítimos antes de que iniciaran su ruta hacia Europa. El engranaje comercial y logístico se sostenía gracias a una tercera rama asentada en Dubái, donde inversores de origen albanés inyectaban ingentes cantidades de dinero a las empresas españolas para financiar los costes operativos de los envíos periódicos y blanquear los beneficios.

El hallazgo del millón de euros en Arnedo
La fase de explotación policial en suelo español movilizó a los agentes del Grupo Central Antidroga de la Unidad Central Operativa (UCO), quienes desplegaron registros domiciliarios simultáneos en las provincias de La Rioja, Alicante, Sevilla y Cádiz. Las pesquisas se centraron con especial intensidad en la población riojana de Arnedo, epicentro de la actividad de los líderes del entramado.
Durante los registros en esta localidad, los investigadores localizaron un zulo oculto que custodiaba aproximadamente un millón de euros en efectivo distribuidos en fajos de billetes, listos para ser introducidos en el circuito legal.
Además de la intervención del dinero en metálico, el juzgado ha ordenado el bloqueo inmediato de numerosas propiedades inmobiliarias, vehículos de alta gama y productos financieros vinculados a la red criminal. Con este golpe masivo, las autoridades dan por desmantelada una infraestructura clave para el desvío de estupefacientes a gran escala hacia el continente europeo.



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