La Universidad de Granada –UGR– ha decidido retrasar el inicio de curso en su campus de Ceuta por la situación de la ciudad. En concreto, estaba previsto para el lunes 14 de septiembre y se ha aplazado al 22 del mismo mes.
Así lo informa el centro universitario en el Plan de Contingencia activado por la institución docente ante la situación excepcional que existe en la ciudad, que incluye un aumento de la seguridad.
Flexibilidad de horarios
Como criterio general, se priorizará la docencia en modalidad presencial, pero se habilitarán medidas de flexibilización o adaptación en los horarios y en la modalidad de impartición de la docencia atendiendo a las características de la formación y del estudiantado de cada título.
Además, la Universidad ha decidido reforzar temporalmente el servicio de seguridad privada mediante la ampliación de efectivos, horarios o turnos durante las primeras semanas del curso o mientras se mantenga la situación excepcional, especialmente en las franjas de mayor entrada y salida de estudiantes y resto de miembros de la comunidad universitaria.
Seguridad
El personal de seguridad prestará especial atención en relación con el acceso a los edificios del Campus de personas ajenas a las actividades que se desarrollan en el mismo.
A tales efectos, cuando las circunstancias de seguridad así lo aconsejen, podrán requerir el uso del certificado de pertenencia a la UGR o cualquier otro medio que acredite la pertenencia a la institución docente, según se desprende del plan.
Movilidad de los estudiantes
La Universidad de Granada dispone en Ceuta de una comunidad universitaria cuantificada actualmente en 1.755 personas. Una circunstancia especialmente relevante es que aproximadamente 900 estudiantes, más de la mitad del estudiantado, procede de la Península y de fuera de ella, y debe desplazarse a Ceuta para desarrollar presencialmente su actividad universitaria.
Asimismo, un número superior a 250 estudiantes deberán desarrollar prácticas académicas externas en diversas entidades –hospitales, centros de salud y centros educativos, entre otros–.
Este colectivo requiere una atención específica porque su actividad implica desplazamientos regulares desde diversos puntos de la ciudad –incluido el Campus– hacia los lugares donde se desarrollan las prácticas y, además, una dependencia adicional del normal funcionamiento de servicios sanitarios y educativos.



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