La Universidad de Granada (UGR) retrasa el inicio del curso en Ceuta al 22 de septiembre. Es, junto con el refuerzo de la seguridad, la principal medida implementada por la institución universitaria a consecuencia de la crisis migratoria que golpea a la ciudad autónoma. Un plan de contingencia que pretende establecer un marco específico para el campus ceutí y que se desarrolla desde la declaración de la situación de emergencia, el pasado 1 de septiembre, y hasta que se resuelva el conflicto.
En un comunicado oficial, la institución universitaria ha informado de la nueva fecha de inicio de la actividad docente y ha precisado que, en principio, «se priorizará la docencia en modalidad presencial», si bien matiza que «se habilitarán medidas de flexibilización o adaptación en los horarios y la modalidad de impartición de la docencia atendiendo a las características de la formación y del estudiantado». En esta línea, también «se reforzará la coordinación con los equipos docentes», en especial durante las primeras semanas.
La UGR ha activado, dentro del Comité de Emergencia, un núcleo operativo para el Campus de Ceuta que se encargará de realizar un «seguimiento diario de la situación». Se establecerá además un canal directo de interlocución con los servicios responsables de seguridad y emergencias, a fin de agilizar la comunicación y resolución de posibles problemas.
Temporalmente, se reforzará el servicio de seguridad privada en el Campus de Ceuta, lo que implicará un mayor número de efectivos, la ampliación de horarios y de turnos durante las primeras semanas del curso o mientras se mantenga la crisis. Se incrementará especialmente la atención en las franjas de mayor entrada y salida de estudiantes, con el foco en el acceso a los edificios de personas ajenas a las actividades universitarias. Se contempla, en este sentido, el requerimiento de la tarjeta TUI, el certificado de pertenencia a la UGR o cualquier otro documento acreditativo.
Posibilidad de otro cruce masivo
El plan también contempla la posibilidad de que se produzca otro cruce masivo de la frontera. A este respecto, el vicerrector para los Campus de Ceuta y Melilla se reserva la posibilidad de ordenar el cierre completo de las instalaciones y el cese de la actividad universitaria. Igualmente, la UGR precisa que se dictarán «cuantas resoluciones e instrucciones sean necesarias que permitan disponer de alternativas para el seguimiento del curso».
Este aspecto también contempla que se flexibilicen las fechas de inicio de las prácticas y los horarios de realización de las mismas, en función de las condiciones de movilidad, seguridad o el funcionamiento del centro de destino. También se habilitarán canales directos de comunicación para conocer cualquier posible incidencia.
Apoyo psicológico
A todo ello se une una serie de medidas orientadas a velar más por la salud y el bienestar psicológico de los estudiantes. Entre ellas, para «reducir el impacto emocional que la situación pueda generar», se activará un paquete de acciones de apoyo psicológico, prevención y acompañamiento coordinado desde la Delegación del Rector para la Salud y Relaciones con el Sistema Sanitario. Habrá una línea telefónica de atención y orientación también dirigida al profesorado y se crearán grupos presenciales de apoyo y atención para los casos que requieran una intervención más intensiva, así como espacios confidenciales de escucha y regulación emocional.
El objetivo del desarrollo de este plan es, según ha informado la propia UGR a través de un comunicado oficial, «garantizar la seguridad de las personas que forman parte de la comunidad universitaria y de las instalaciones» en el arranque del curso 2026/2027, marcado por la crisis migratoria en Ceuta. También persigue «reducir la incertidumbre, la inquietud y la ansiedad que la situación pueda generar entre estudiantes y sus familias», así como «facilitar la incorporación al estudiantado procedente de fuera de la ciudad autónoma».



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