El líder de Adelante Andalucía, José Ignacio García, es un tuitero e ‹instagramero› de marca mayor. A nadie se le escapa que en el éxito de esta formación en las elecciones andaluzas del 17M tienen mucho que ver las redes sociales y con saber condimentar su política con elementos de folklore andaluz renovados. Ese poder juvenil es el que hace que este partido que nació en el ámbito de la izquierda gaditana ya mire a lo que puede hacer en Madrid si logra sillones en las generales.
«A un tío hace ocho años se le ocurrió mezclar techno con marchas de Semana Santa y ahora Adelante Andalucía tiene ocho escaños en el Parlamento andaluz», comentaba el tuitero cordobés ‹carlostok2› al día siguiente de la noche triunfal de Adelante. De inmediato, García recogió el guante con retuit comentado: «Por ahora, uno de los mejores análisis. Importante leerlo al norte de Despeñaperros».
El éxito del ‹breakbeat› en Andalucía
En tres líneas se resumía un ‹zeitgeits›, el espíritu de un tiempo donde andalucismo ha calado entre los que ya nacieron y estudiaron con aquella Junta que tenía un símbolo similar al de las rayitas del wifi y se desayunaba pan con aceite el 28F.
Y en esta necesidad identitaria de muchos adolescentes y jóvenes de asimilarse a otros nacionalismos periféricos o no tan alejados del centro entran fuertes elementos como la Semana Santa y aquellas marchas ‹capillitas› bajo el filtro ‹breakbeat›, un subgénero musical de la electrónica que pegó en Andalucía más que en ningún lado.
El propio José Ignacio García ha asegurado que le gusta la Semana Santa, una fiesta popular que como jerezano de pro no le es nada ajena. El elemento ‹capillita› ha sido una manera de buscar también elementos distintivos para una parte de la sociedad andaluza.
En realidad, el ‹breakbeat› se convirtió en masivo en Andalucía a finales de los noventa y principios de los 2000, cuando aquellos ‹cedés› piratas con marchas de autores como DJ Karpin iban traspasando provincias. Pero esa necesidad de nostalgia que siempre tiene la sociedad y grupos como Califato 3/4 reviven esa estética y la musicalidad noventera y de los principios de milenio que es la década que intentar revivir ahora los de la ‹generación Z›.
Hay incluso un documental que lleva por título ‹Break Nation. La electrónica que bailó Andalucía› en el que se explica este fenómeno que caló entre jóvenes de ciudad y de pueblo (principalmente canis aunque también de otras tribus urbanas) en ese espacio de tiempo que va de la Expo 92 a la España que entró en el nuevo milenio a ritmo de samplers de cornetas y tambores con efectos digitales machacones y bailables.
Las redes para el mensaje y los ‹Clinton gaditanos›
Más allá del análisis sociológico y musical sobre ese ‹andalucismo cruzcampo› que las marcas también han aprovechado para crear un marco vendible, las redes son un elemento indispensable en la estrategia política de Adelante Andalucía.
Esa constancia en las RRSS es uno de los impulsos de este partido de izquierdas envuelto a más no poder en la verdiblanca que tras lograr ocho escaños en las autonómicas ya ha anunciado su intención de concurrir a las generales e implantar el acento andaluz en la Carrera de San Jerónimo.
Un partido cuya cuna es Cádiz y aquel matrimonio de los ‹Clinton gaditanos› que conformaron Teresa Rodríguez y Kichi, que tras formar aquel primigenio Podemos han ido renaturalizando la izquierda andalucista que a priori ya no está a lo que decidan en Madrid ni grupos concretos como los Anticapitalistas. En teoría.
En seis de las ocho provincias
De hecho, Adelante quiso mandar un mensaje pasando la noche electoral en Jerez y no en Sevilla. El mensaje ha calado y sus 8 parlamentarios remiten a seis provincias: dos en Cádiz y dos Sevilla; y uno en Málaga, Granada, Huelva y Córdoba. Solamente se les ha escapado Jaén y Almería, donde el reparto de votos es menor.
Por lo pronto, las siguientes miras aparte de ver cómo rentabilizan los ocho escaños en una oposición crecida en el Parlamento de Andalucía, están en las municipales de mayo de 2027 y en las generales. La intención de la formación es además ‹aprenderse todos los palos› de Andalucía y concurrir en las locales en todas las provincias y principalmente en las ciudades más importantes.
Y luego plantar la verdiblanca en Madrid. Habrá que ver si el ‹breakbeat› traspasa de Despeñaperros. Por ahora, el viento de Poniente y de Levante les es favorable.



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