La Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos –COAG– ha solicitado el Gobierno de España que en el nuevo real decreto para fomentar la alimentación saludable en hospitales, residencias y escuelas infantiles de cero a tres años se apueste «de forma firme e inequívoca» por el aceite de oliva virgen y virgen extra «por sus acreditados beneficios para la salud, tanto para aliños de alimentos crudos como para cocinado y fritura».
Así lo ha indicado este jueves en una nota el responsable de Olivar de la organización en Andalucía, ante el documento que elabora el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 y cuya aprobación está prevista en el Consejo de Ministros el 27 de octubre.
El también secretario general de la COAG en Jaén ha afirmado que el aceite de oliva virgen extra –AOVE– «es la grasa más analizada y estudiada a nivel mundial para buscarle defectos, y no solo no se los han encontrado, sino que se multiplican los efectos beneficiosos en la prevención de enfermedades, incluso en la obesidad».
Ha explicado que, en la redacción del borrador actual, el artículo 4.a incluye genéricamente el aceite de oliva entre los alimentos que deben formar parte de la oferta escolar, mientras que el artículo 4.g establece que para aliñar ensaladas se utilizará aceite de oliva virgen o virgen extra, pero para cocinar y freír se utilizará preferentemente aceite de oliva o aceite de girasol alto oleico.
La propuesta de cambio es que se recoja en el artículo 4.a: «La oferta de alimentos y bebidas en centros educativos estará compuesta, fundamentalmente, por alimentos frescos, de temporada y procedentes de canales cortos de distribución, como hortalizas, legumbres, cereales preferiblemente integrales, frutas, frutos secos y aceite de oliva virgen o virgen extra, que incluya también un consumo moderado de fuentes de proteínas de origen animal, como pescado, huevos, lácteos y carne, preferentemente de ave y conejo».
AOVE educe el riesgo cardiovascular
En este sentido, ha recordado que el consumo de aceite de oliva virgen y, especialmente, de aceite de oliva virgen extra reduce el riesgo cardiovascular hasta un 30 por ciento, protege frente a la diabetes tipo 2, disminuye la inflamación y aporta potentes antioxidantes que cuidan el cerebro y las células.
Igualmente, ha apuntado que el aceite de oliva virgen extra «no solo es la mejor grasa para tomarla en crudo, sino que, según los estudios científicos, mejora las propiedades del alimento frito, tiene mayor estabilidad química y menor toxicidad estructural, presenta mayor resistencia a ciclos repetidos de fritura, hace que el alimento absorba menor grasa».
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