Andalucía ha alcanzado los 77 casos humanos de fiebre del Nilo Occidental en lo que va de 2026 después de que la Junta haya confirmado tres nuevos contagios en las provincias de Cádiz, Huelva y Sevilla. Los afectados residen en San Fernando, Palos de la Frontera y Dos Hermanas, según los datos difundidos este miércoles por la Consejería de Presidencia, Sanidad y Emergencias.
Del total de casos registrados durante este año, 43 han presentado síntomas leves, mientras que otros 34 han desarrollado la forma neuroinvasiva de la enfermedad, que puede afectar al sistema nervioso. Además, 38 personas han necesitado hospitalización desde el inicio del año. Actualmente, tres pacientes continúan ingresados y cinco personas han fallecido a consecuencia de esta patología.
La confirmación de estos nuevos contagios llega después de la última muerte relacionada con el virus, la de un hombre de 75 años de Aznalcázar, en la provincia de Sevilla. El paciente permaneció hospitalizado desde el 26 de agosto en el Hospital San Juan de Dios del Aljarafe tras desarrollar un cuadro neuroinvasivo de fiebre del Nilo Occidental.
Quince municipios en alerta
La circulación del virus mantiene a quince municipios andaluces bajo vigilancia reforzada. La declaración de área en alerta implica intensificar los controles sobre los mosquitos transmisores, la vigilancia de posibles infecciones en animales y el seguimiento de los casos humanos. En la provincia de Cádiz, las localidades afectadas son Algeciras y San Fernando, ambas con la alerta prevista hasta el 31 de octubre. En Córdoba, La Carlota mantiene esta situación hasta el 23 de octubre, mientras que Montalbán de Córdoba la prolonga hasta el día 31.
En Huelva, la vigilancia reforzada afecta a Ayamonte, concretamente a la zona de Costa Esuri, así como a Palos de la Frontera y Santa Ana la Real. En estos puntos, la alerta está establecida hasta el 31 de octubre. Sevilla concentra el mayor número de municipios incluidos en esta relación. La lista comprende Coria del Río, Dos Hermanas, Isla Mayor, La Puebla del Río, Palomares, Peñaflor y Sevilla capital. En el caso de Isla Mayor, la alerta se mantiene hasta el 28 de octubre, mientras que para Peñaflor está prevista hasta el día 23. En el resto de localidades sevillanas, la fecha indicada es el 31 de octubre. La relación se completa con Mojácar, en Almería, donde la alerta afecta a la zona de Las Cuartillas y se prolonga hasta el 23 de octubre.
La declaración de alerta obliga a reforzar las actuaciones preventivas, tanto en los núcleos urbanos como en los lugares próximos donde se hayan localizado focos de cría o refugios de mosquitos adultos. Los ayuntamientos deben intensificar los tratamientos y las medidas de control previstas en sus planes municipales, con actuaciones que pueden extenderse hasta un radio de 1,5 kilómetros de las zonas identificadas. Además, las autoridades sanitarias prevén reforzar la información a la población mediante los profesionales de enfermería y las farmacias comunitarias, con el objetivo de reducir el riesgo de picaduras y recordar las medidas de prevención.
Cómo prevenir las picaduras
La principal recomendación de la Junta para reducir el riesgo de infección es evitar las picaduras de mosquitos, especialmente en las zonas donde se ha detectado una mayor presencia del insecto. Las medidas de protección cobran especial importancia entre las personas más vulnerables. Entre los consejos sanitarios figura el uso de repelentes de aplicación cutánea que estén registrados y autorizados. También se recomienda vestir ropa clara que cubra la mayor parte del cuerpo y evitar perfumes o jabones con aromas intensos, ya que pueden atraer a los mosquitos.
En el hogar, la instalación de mosquiteras y el uso adecuado de repelentes ambientales o insecticidas domésticos pueden ayudar a reducir la presencia de estos insectos. También se aconseja apagar las luces cuando no sean necesarias, especialmente en espacios donde puedan entrar mosquitos. Otra de las medidas fundamentales consiste en eliminar el agua estancada, ya que constituye un entorno favorable para la reproducción de estos insectos. Para ello, es importante revisar macetas, cubos, juguetes y otros recipientes en los que pueda acumularse agua, además de mantener en buenas condiciones piscinas, albercas y lavaderos.
En las explotaciones ganaderas, las autoridades aconsejan renovar con frecuencia el agua de los bebederos y reparar posibles fugas en grifos, conducciones y abrevaderos. También es conveniente evitar la acumulación de agua en caminos y rodadas de vehículos. La Junta insiste en que la prevención debe combinar la protección individual con las actuaciones de control municipal. La vigilancia de los mosquitos y la eliminación de los focos de cría resultan esenciales para reducir la circulación del virus, especialmente durante los periodos en los que se detecta una mayor presencia del insecto transmisor.
Síguenos en redes




