En una jornada de calor infernal como las que se están viviendo en Andalucía, con especial incidencia en la sierra gaditana, se complicaba un aviso de socorro en la Sierra de Cádiz porque las comunicaciones y la cobertura también marcan la diferencia en casos como este.
El aviso era alarmante pero difuso: un barranquista del grupo que recorría la espectacular y profunda Garganta Verde, en Zahara de la Sierra, había sufrido una grave lesión en el tobillo. Estaba completamente inmovilizado. No había cobertura móvil. No había posibilidad de contacto directo. La única pista inicial situaba el accidente a unos 200 metros del puente de Bocaleones, pero el cañón es traicionero y esconde sus secretos bajo toneladas de roca caliza. Con estas premisas arranca el trabajo en la Central Operativa de la Guardia Civil.

De inmediato se activó al Grupo de Rescate e Intervención de Montaña (GREIM) con sede en Ubrique. Al llegar al punto indicado, el instinto y la dilatada experiencia de estos especialistas en la abrupta orografía gaditana les dictaron que algo no cuadraba; el herido no estaba allí. Confiando en su conocimiento del terreno, los agentes tomaron una decisión crucial: adentrarse a pie por un sendero salvaje y encajonado.
Caminaron durante más de una hora de marcha forzada, desafiando el calor y el aislamiento del barranco. Finalmente, en lo más profundo de la brecha, localizaron al grupo. El barranquista sufría una posible fractura de tobillo. El dolor era insoportable y el terreno, un laberinto de paredes verticales que hacía imposible sacarlo a pie por medios propios. El tiempo corría en su contra y la operación escaló a un escenario de máxima tensión.
El GREIM solicitó el apoyo urgente del Servicio Aéreo del Cuerpo y en pocos minutos el helicóptero se encontraba sobre el cañón. La maniobra siguió exigió una precisión milimétrica. Ante la imposibilidad de aterrizar en una superficie tan abrupta, el piloto se vio obligado a clavar la aeronave en un vuelo estacionario al límite, desafiando las corrientes térmicas del desfiladero.
Haciendo uso de los ciclos de grúa, y con una pericia encomiable, los especialistas lograron izar la camilla con el herido desde el fondo del abismo hasta la cabina del helicóptero. Mientras un equipo de agentes permanecía en el barranco para guiar y garantizar la salida segura del resto de los excursionistas, el helicóptero aterrizó en el campo de fútbol de Zahara de la Sierra desde donde se trasladó al herido en ambulancia hasta el hospital, poniendo fin a una jornada donde la tecnología, el instinto de montaña y el valor aéreo salvaron una vida en el corazón de la sierra.
La Guardia Civil recuerda que es importante conocer la aplicación móvil «Alertcops» totalmente gratuita que permite contactar de forma directa y sencilla con las fuerzas y cuerpo de seguridad. De esta manera, y en casos como los éste, con solo pulsar el botón SOS la aplicación envía automáticamente nuestra ubicación al centro operativo más cercano, aliviando la espera con atención prioritaria a la emergencia.



Síguenos en redes





