La investidura de Juanma Moreno ha estado al borde del bloqueo hasta el último momento. Durante las semanas siguientes a las elecciones andaluzas, el PP defendió la posibilidad de gobernar en solitario, apoyándose en la amplia victoria electoral obtenida el 17 de mayo. Sin embargo, los dos escaños que le separaban de la mayoría absoluta terminaron dando a Vox la llave del próximo Gobierno andaluz.
Las negociaciones han avanzado en medio de un ‹tira y afloja› entre Moreno y Gavira. Vox exigía entrar en el Ejecutivo y asumir parte de su agenda política, ganando terreno con la misma estrategia empleada en Aragón o Castilla y León. Mientras, los populares trataban de limitar su presencia a áreas técnicas y evitar una coalición.
Un primer debate sin el acuerdo esperado
El martes llegó el primer aviso. Vox votó en contra de la investidura de Moreno y dejó al candidato popular sin los apoyos necesarios. Desde entonces se abrió una cuenta atrás de 48 horas marcada por reuniones, llamadas y una presión creciente sobre ambas formaciones.
Finalmente, PP y Vox han alcanzado este jueves un acuerdo de gobierno que permite la reelección de Juanma Moreno. El pacto incorpora algunas de las principales exigencias de Vox y abre la puerta a su entrada en el Consejo de Gobierno.
Andalucía pasa así de la incertidumbre parlamentaria a una nueva etapa política sin precedentes en su historia: vox entra por primera vez al gobierno.



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