La concesión de un permiso penitenciario de tres días al exjefe de ETA José Javier Arizcuren Ruiz, conocido como ‘Kantauri’, ha provocado la reacción de Teresa Jiménez-Becerril, hermana del concejal del PP en Sevilla Alberto Jiménez-Becerril, asesinado junto a su esposa, Ascensión García Ortiz, por la organización terrorista en enero de 1998.
La exdiputada del Parlamento Europeo ha manifestado este miércoles su «indignación» por una decisión que califica de «sorpresiva», aunque ha precisado que respeta el criterio adoptado por la Audiencia Nacional.
«No soy una persona vengativa, pero creo que debe cumplir la condena que tiene impuesta. Respeto la resolución judicial, aunque no la comparto», ha señalado.
«No permiten que las víctimas estén tranquilas»
Jiménez-Becerril ha reconocido el dolor que le produce la autorización del permiso y se ha preguntado por qué se adopta esta medida ahora, recordando que Arizcuren fue condenado por ordenar el asesinato de su hermano y de su cuñada, quienes dejaron huérfanos a tres hijos de 4, 7 y 8 años.
«Me pregunto por qué ahora. Mi hermano y su mujer fueron asesinados a pocos metros del barrio de Santa Cruz de Sevilla y sus hijos eran muy pequeños cuando ocurrió todo», ha lamentado.
En su opinión, este tipo de resoluciones vuelven a situar a las víctimas en una posición de sufrimiento. «Hoy le ha tocado a mi familia, pero mañana puede ser cualquier otra víctima. Es un revés para todos los afectados por ETA», ha afirmado.
Críticas a la política penitenciaria
La hermana del edil sevillano considera además que la política penitenciaria respecto a los antiguos miembros de ETA ha ido relajándose con el paso de los años.
A su juicio, las medidas de flexibilización transmiten un mensaje equivocado. «Parece que se les recompensa por haber dejado de matar», ha criticado.
También ha cuestionado una de las condiciones impuestas por la Audiencia Nacional al permiso, que prohíbe a ‘Kantauri’ acercarse o contactar con las víctimas y sus familiares, además de acudir a determinados lugares afectados por las prohibiciones judiciales.
«Faltaría más», ha respondido con ironía al conocer esta restricción, que considera una obligación evidente.
Una decisión que considera contradictoria
Jiménez-Becerril ha recordado que hace apenas unos meses el juez de Vigilancia Penitenciaria de la Audiencia Nacional rechazó aplicar el régimen de semilibertad a otros dos antiguos miembros de ETA, entre ellos Soledad Iparraguirre, alias ‘Anboto’, lo que hace que esta nueva decisión le resulte aún más difícil de comprender.
«Aunque no soy juez, sí soy una víctima. Otros expertos ya habían rechazado este tipo de beneficios y creo que decisiones como esta provocan una doble victimización para quienes sufrimos el terrorismo», ha señalado.
Condenado por el asesinato de Alberto Jiménez-Becerril y Ascensión García Ortiz
José Javier Arizcuren fue condenado en 2013 a 56 años de prisión por ordenar el atentado en el que murieron Alberto Jiménez-Becerril, entonces segundo teniente de alcalde y portavoz del PP en el Ayuntamiento de Sevilla, y su esposa, Ascensión García Ortiz, asesinados por ETA en enero de 1998.
Al autorizar el permiso de tres días, la Audiencia Nacional ha establecido diversas condiciones. Entre ellas, la prohibición de participar en homenajes, actos públicos o cualquier actividad que pueda interpretarse como una exaltación o justificación del terrorismo o que suponga una revictimización de los afectados por sus delitos.
Asimismo, el exdirigente etarra deberá mantener un teléfono operativo durante toda la salida, facilitar un medio de contacto permanente y comparecer ante las autoridades cuando así lo determinen las condiciones fijadas en su plan de permiso.



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