Los niños pasan cada vez más tiempo frente a una pantalla. Móviles, tabletas, televisión o videojuegos forman parte de su día a día casi desde su nacimiento. Lo que comenzó como una herramienta de entretenimiento o aprendizaje se ha convertido en un hábito que preocupa a pediatras, psicólogos y educadores, quienes advierten de que un uso excesivo puede repercutir en la capacidad de atención y concentración de los menores.
La tecnología ofrece numerosas ventajas cuando se utiliza de forma adecuada. Sin embargo, la exposición continuada a contenidos breves, estímulos constantes y recompensas inmediatas puede dificultar que los niños mantengan la atención durante tareas que requieren más tiempo y esfuerzo. «Muchos niños se acostumbran a recibir muchos estímulos y después en momentos como leer o escuchar en clase les cuesta mantener la atención», explica Alba Reyes, pedagoga.
Diversos organismos internacionales, como la Comisión Europea, insisten en que en los últimos 15 años, los niños han duplicado con creces el tiempo que pasan frente a las pantallas y en las redes sociales. En un Eurobarómetro de 2026, el 25 % de los adolescentes de entre 13 y 18 años manifestó que pasa más de seis horas al día frente a una pantalla. Se trata de una edad crítica para el desarrollo del cerebro y la personalidad.
En la etapa de la adolescencia se producen importantes cambios cerebrales que posibilitan, entre otros, el control de impulsos o la óptima toma de decisiones. El uso de la tecnología puede interferir en este proceso madurativo. Lola Castro, psicóloga infantil comenta que «si un niño utiliza la pantalla para calmar cualquier emoción, tendrá más dificultades para aprender a gestionar algunas como el aburrimiento».
En España, el mayor estudio realizado hasta la fecha sobre bienestar digital, impulsado por UNICEF España, Red.es, la Universidad de Santiago de Compostela y el Consejo General de Colegios de Ingeniería Informática, analizó a casi 100.000 niños y adolescentes. El informe concluye que la infancia vive más conectada que nunca y alerta de la necesidad de promover un uso responsable de la tecnología para evitar consecuencias sobre la salud, el aprendizaje y el bienestar emocional.
Recomendaciones para el uso de pantallas
Las principales recomendaciones actuales de la Asociación Española de Pediatría sobre el uso de pantallas en la infancia comienzan entre los 0 a 6 años. A esta edad no se recomienda el uso de ninguna pantalla – a excepción de fines concretos de contacto social y siempre acompañado de un adulto-. «El cerebro infantil necesita experimentar para desarrollarse, si gran parte de ese tiempo se sustituye por pantallas, algunas capacidades pueden no estimularse de la misma forma», explica Reyes.
Entre los 7 y los 12 años, el máximo tiempo de uso recomendable es de una hora diaria, incluyendo el periodo escolar. Además, no se debe tener acceso ilimitado a Internet y se deben establecer límites de contenido, tiempo y lugar de uso – si es posible, supervisado por un adulto.
De 13 a 16 años, se recomienda un uso máximo de pantallas de dos horas diarias, incluyendo el periodo escolar. Es aconsejable la supervisión por parte del adulto, al menos con herramientas de control, y retrasar la edad para tener el primer móvil.
En estas recomendaciones se remarca también, la importancia de las figuras adultas como ejemplo de utilización de las pantallas. Es importante que los menores tengan referencias saludables en lo que a uso de dispositivos se refiere, especialmente en momentos como comidas familiares o lugares como la habitación.



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