El reloj y el calendario jugaban en contra de la foto oficial. Con la Feria de La Línea a la vuelta de la esquina y el ultimátum del 15 de julio encima, la estampa de cascotes, suciedad y abandono institucional que este periódico denunció hace apenas 48 horas en el lado español de la aduana ha obligado a una reacción exprés. La subdelegada del Gobierno central en la provincia de Cádiz, Blanca Flores Cueto, ha salido al paso de las críticas reconociendo que los aledaños de la frontera mantienen una imagen poco atractiva, aunque ha justificado las prisas y el retraso asegurando de manera tajante que existe «un plan trazado» para la zona.
Flores ha admitido las diferencias de ritmo respecto al blindaje con acero de última generación y cámaras que ya luce el Peñón. «Está todo determinado en cuanto al planteamiento de cómo deben finalizar todas las obras, pero hemos estado trabajando a contratiempo con la empresa Tragsa», ha alegado la subdelegada. Según la versión oficial, la empresa pública ha tenido que priorizar los planes de recuperación de la provincia tras el severo tren de borrascas, lo que terminó por ralentizar las intervenciones pendientes en el perímetro fronterizo.
Para tranquilizar a la ciudadanía la subdelegada del Gobierno admite que «nos preocupamos y nos ocupamos» y en fechas próximas afirma que estará solucionado.
El contraste con el Peñón
La realidad a pie de pista es innegable para la Subdelegación. Mientras las infraestructuras aduaneras de Gibraltar estaban completamente listas y equipadas para el día clave, la parte española ha llegado al corte de cinta con andamios visibles y remates pendientes. «Mientras el aeropuerto de Gibraltar lo tenía todo listo, a nosotros nos queda por terminar», ha asumido Flores sin paños calientes, en clara referencia al contraste visual que ofrece el paso fronterizo.
A pesar del escenario de urgencia y del polvo acumulado por las obras sin cerrar, la representante del Ejecutivo en Cádiz ha querido mover el foco hacia la trascendencia política del acuerdo post-Brexit firmado en Bruselas. «Lo importante es celebrar este día para formalizar esa convivencia en Gibraltar y la comarca», ha sentenciado la subdelegada, insistiendo en que el impacto positivo de la caída de las cancelas «va a repercutir en Andalucía y en la comarca entera».
Las obras en La Línea terminarán pero el Gobierno se aferra a que lo crucial era llegar a tiempo para que los camiones de Tragsa retiraran las rejas antes de que la fiesta local y la nueva legalidad europea se solaparan.



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