Equilibrar la jornada laboral con la crianza, el consumo responsable o la atención a personas dependientes es uno de los mayores desafíos de la sociedad actual.
Hace diez años, la Universidad de Cádiz decidió pasar a la acción y diseñar una herramienta pionera en el entorno universitario español: las Escuelas de Apoyo a la Familia. Hoy, este proyecto propio celebra su décima edición con un balance de 15.249 matrículas y 948 actividades a sus espaldas, consolidándose como un referente absoluto en conciliación, corresponsabilidad y responsabilidad social.
Lo que comenzó en el curso 2015/16 como una respuesta a las demandas del propio personal de la UCA ha crecido hasta convertirse en un espacio abierto a toda la ciudadanía. Su éxito radica en saber escuchar y transformarse. Lejos de ofrecer contenidos rígidos, el programa se ha especializado en formaciones cortas y de carácter eminentemente práctico, adaptadas al ritmo de vida actual.
Tres pilares para el bienestar social
La estructura actual del programa atiende de manera integral las distintas facetas de la vida cotidiana. De esta forma, el ecosistema formativo se divide en tres áreas fundamentales.
La primera de ellas, la Escuela UCA de Padres y Madres, se consolida como la rama con mayor actividad al sumar 423 propuestas dedicadas a dotar de herramientas a las familias en la crianza.
A esta se suman la Escuela UCA de Consumo, centrada en la gestión responsable y la sostenibilidad económica de los hogares, y la Escuela UCA de Personas Cuidadoras y Autocuidado. Este último espacio ha ganado un peso crucial en los últimos años al poner el foco no solo en la atención a personas dependientes, sino también en el bienestar físico y mental de quien cuida.
Resiliencia y salto al entorno virtual
A lo largo de esta década, el programa ha demostrado una enorme capacidad para superar retos. La llegada de la pandemia de Covid-19 en 2020 marcó un punto de inflexión que la UCA aprovechó para mejorar el servicio. La necesidad de distanciamiento impulsó la digitalización de los contenidos y la creación de materiales descargables.
Este formato llegó para quedarse. En las últimas ediciones, la presencialidad se sitúa en torno al 25% del total, lo que demuestra que la formación online y flexible es la vía preferida por los usuarios para poder compaginar el aprendizaje con sus obligaciones diarias.
Un crecimiento respaldado por los usuarios
Las cifras demuestran el arraigo y la confianza en este proyecto. En su primera edición, las escuelas contaron con 368 personas inscritas; hoy en día, lo habitual es superar los 1.000 asistentes por año, registrando picos históricos de más de 2.000 matriculaciones en una sola edición.
El crecimiento cuantitativo ha venido acompañado de una mejora cualitativa en la percepción de los usuarios. La nota media de la primera edición arrancó con un notable 8,39 sobre 10. Diez años después, la última edición ha cerrado con un sobresaliente 9,40 sobre 10, dejando la media histórica en un sólido 8,88. Con estos datos, las Escuelas de Apoyo a la Familia de la UCA no solo celebran diez años de historia, sino diez años de impacto real en la calidad de vida de su comunidad.
Síguenos en redes





