El mundo del flamenco despide a Enrique Soto Barea, conocido artísticamente como Enrique ‘Sordera’, que ha fallecido este jueves 27 de agosto de 2026 a los 74 años. Su muerte supone una nueva pérdida para el flamenco jerezano, al que dedicó buena parte de su trayectoria y cuyo legado familiar contribuyó a mantener durante décadas.
Soto nació en 1952 en el barrio de Santiago de Jerez de la Frontera, uno de los principales núcleos históricos del flamenco de la ciudad. Era el hijo mayor del cantaor Manuel Sordera, patriarca de una reconocida dinastía vinculada al cante jerezano.
El artista siguió la tradición familiar y desarrolló un estilo especialmente ligado al flamenco más ortodoxo. De los tres hermanos, Enrique era considerado el más apegado a esta línea. A lo largo de su carrera destacó especialmente en palos como los tarantos, la soleá por bulerías y las bulerías, aunque su repertorio abarcaba numerosos estilos del flamenco.
Sus comienzos en Madrid
Los primeros pasos profesionales de Enrique Soto ‘Sordera’ estuvieron vinculados a Madrid, donde comenzó a trabajar en distintos tablaos. Su calidad como cantaor de acompañamiento hizo que, con el paso de los años, fuera incorporándose a las compañías de algunos de los principales bailaores y artistas flamencos de su época.
Durante su trayectoria compartió escenario y trabajó con figuras como Merche Esmeralda, Manuela Vargas, Cristina Hoyos, José Greco, Antonio Ruiz Soler, Mario Maya y El Güito. También estuvo vinculado a la compañía de Eva Yerbabuena, con la que continuó desarrollando parte de su actividad artística en los últimos años.
Algunas de sus grabaciones para el recuerdo
Además de su trabajo sobre los escenarios, Enrique Soto dejó registrada parte de su trayectoria en diferentes grabaciones. En 1996 publicó ‘Como lo Siento’, además de participar ese mismo año en ‘Compás’, acompañado a la guitarra por Paco Jarana.
Un año después llegó ‘Homenaje a un Patriarca’, un trabajo realizado junto a distintos miembros de su familia y dedicado a su padre, Manuel Sordera. En 2005 publicó ‘Herencia’, otra obra vinculada a la tradición familiar y a la continuidad del legado flamenco de los Soto.
La noticia de su fallecimiento ha provocado numerosas muestras de pesar dentro del mundo del flamenco y especialmente en Jerez de la Frontera, ciudad a la que permaneció vinculado durante toda su vida artística. Con su muerte desaparece una de las voces pertenecientes a una generación de cantaores que contribuyó a mantener y transmitir la tradición del flamenco jerezano durante las últimas décadas.
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