La evolución del sector gastronómico en Málaga suma un nuevo capítulo con la apertura de Trazo, el nuevo proyecto con el que la empresa Doña Francisquita diversifica su modelo de negocio. Este, además, se incorpora en la zona del Limonar, una zona residencial que demanda este tipo de propuestas
Coincidiendo con la conmemoración de su 35º aniversario en el sector, la firma familiar plantea un retorno a sus orígenes de restauración permanente, una actividad que iniciaron originalmente con un establecimiento en Torremolinos antes de especializarse de forma mayoritaria en la logística del catering de eventos.
Una sinergia entre arquitectura y gastronomía
El nuevo restaurante se emplaza en el patrimonio de la sede del Colegio de Arquitectos de Málaga, en el Limonar. La elección de esta ubicación coincide, además, con el centenario de la construcción de este inmueble histórico, proyectado originalmente por el arquitecto Strachan. El nombre del establecimiento ‹Trazo›, responde de manera directa a esta alianza institucional:
Según han explicado a 101TV, Alberto y Sonia Sánchez, directores de Doña Paquita, representa el vínculo técnico entre el primer trazo del boceto de un arquitecto y, también, el trazo final con el que un jefe de cocina culmina la presentación de un plato.
Descentralización y cliente local
Desde la perspectiva del mercado hostelero malagueño, la apertura de Trazo en la zona este de la capital responde a una estrategia de posicionamiento muy definida. Ante un centro histórico con una alta densidad de negocios y fuertemente condicionado por las dinámicas del turismo de masas, este proyecto busca erigirse como un refugio para el cliente local.
La intención de los gestores es aprovechar la baja intensidad turística del barrio residencial del Limonar para ofrecer un punto de encuentro caracterizado por la estabilidad, el entorno patrimonial, desmarcándose de los modelos de restauración de rotación rápida que predominan en otras áreas de la ciudad.



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