«En un andén de la estación, bajo el sol abrasador, tú hablabas de un rascacielos del cielo de Nueva York». ¿Se acuerdan verdad? 23 años después de la primera vez que España vibró con esta canción, los actores de la mítica serie española ‘Los Serrano’ vuelven a sus inicios.
Fran Perea, Natalia Sánchez, Antonio Resines, Antonio Morelo, Víctor Elías y Jorge Jurado, actores de la mítica serie española ‘Los Serrano’, se reencuentran en la San Diego Comic-Con de Málaga. Han sido recibidos entre aplausos y versos de la mítica canción de apertura por unas 900 personas, según fuentes de la organización.
23 años después del comienzo de la serie, Jorge Jurado –Currito– ha vuelto a leer las palabras con la que arranca el primer episodio: «Hoy se casa mi padre. Es la persona más importante de mi familia, por eso en los documentos oficiales se le conoce como el cabeza de familia».
Entre risas las risas del público y los chistes que hacían los propios actores sobre el guion, los recuerdos de una serie mítica que acompañó a los españoles durante cinco años reviven.
«Cuando se nos está olvidando, ocurre una cosa así que nos lo recuerda», cuenta Antonio Morelo –Fiti– sobre una serie que «nos cambió la vida», como apuntan varios de los intérpretes. «Es difícil que te toque algo así en la vida», agrega el malagueño Fran Perea –Marcos–. Jorge Jurado «quiere 3.000» a la serie,en una clara alusión a la frase de Tony Stark en ‘Avengers Endgame’.
Antonio Resines –Diego– relata que «te creías toda la historia», incluso que cuatro hermanastros se enamoraran: «Funcionó en la primera lectura».
«Siendo una comedia, tenía un punto de conexión con la realidad muy curioso. Cuando se acababa la historia, sabíamos lo que íbamos a decir en las conversaciones y cómo funcionaba». narra el intérprete de Diego.
La peculiar historia de la boda
Los actores han confesado una peculiar historia de la grabación de la boda entre Diego Serrano y Lucía –Belén Cuesta–: tras rodar, entró una familia para celebrar un funeral y, mientras ellos estaban «de cachondeo», estaba el difunto de cuerpo presente, explica Resines.
¿Qué otro personaje elegirían?
Los actores han elucubrado sobre qué otro personaje hubieran querido interpretar. Resines ha escogido a Santi, «no había que estudiar», han bromeado sobre la capacidad de improvisación del actor –Jesús Bonilla–, al que han dedicado muchos recuerdos. Pese a la enemistad entre su personaje y este, Perea apuesta por Joan Manuel, al que ha definido como «maravilloso»: «Venía cada ciertos meses a reventar la relación de Eva y Marcos».
Aunque le costó mojarse, Natalia Sánchez –MariTere o Tete– nombró a África –Alexandra Jiménez–, la mejor amiga de Eva.
Y, ¿quién se parece más a su personaje? Sin duda, Jesús Bonilla a Santi. «Está basado en su vida», apostilla Resines. También se asemejan Fiti y su actor, Antonio Molero: «Me gustan mucho los bares, aunque no los coches».
Víctor Elías no cree parecerse a Guille, «soy un cacho de pan», aunque para Natalia Sánchez –su hermana en la serie– es un poco gamberro. «Si nos ponemos a contar anécdotas».
Ambos han mantenido una gran complicidad durante la charla, llegando a conversar entre ellos en alguna pregunta. «¿Te acuerdas cuando el huevo?», le preguntó ella al también músico.
El sueño de Resines
Sobre el final de la serie, el archiconocido sueño de Resines, todos, unánimemente, se ha mostrado satisfechos con el mismo. Aunque entre el público ha habido discrepancias: Víctor Elías les invita a escribir cómo hubieran acabado.
Según Resines, tanto el elenco como los guionistas estaban «cansados» y había que terminar. El sueño fue un recurso como cualquier otro para ello. Así, ha confesado que se llegó a pensar dejar el final abierto para un posible spin off de los personajes más jóvenes, pero se descartó.
«Por eso era un sueño». Tras habar de las diferentes parejas que tuvo Diego tras su ruptura onírica, Resines bromeó: «Vaya novias tuve». «Y por eso era un sueño», le espetó Natalia Sánchez entre las risas del público.
Les pasaban cosas a sus personajes antes que a ellos
Entre los más jóvenes surgía una casuística: interpretaban situaciones vitales que ellos mismos vivían: «Notábamos que había cosas que nos pasaban en la serie un poco por adelantado a lo que nos pasaban en nuestra vida».


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