Uno de los grandes culebrones del verano ha sido el ‹Caso Julián Álvarez›. El delantero quería salir del Atlético de Madrid con un único destino en su mente: el FC Barcelona. Los culés sedujeron al argentino y quisieron hacerse con sus servicios, pero el Atlético lo impidió y ganó la partida.
En el Mundial de este verano se abrió la veda con unas declaraciones de Julián tras la victoria de Argentina a Austria: «No puedo esconderme, trato de ser honesto, hablé con el Atlético de Madrid y creo que lo mejor es una transferencia, quiero cumplir mi sueño».
Esas fueron las palabras que pusieron de manifiesto que Julián quería irse del Atlético. La postura de los rojiblancos de cara a los medios de comunicación fue de hermetismo al principio, luego pasaron a la defensiva y posteriormente elevaron una queja sobre el FC Barcelona. Todo en unas semanas que se han hecho eternas para ‹La Araña›.
Tras el Mundial y una vez terminadas las vacaciones, Julián Álvarez se incorporó a los entrenamientos. El primer partido de Liga era contra el Málaga. En la previa Simeone descartó su presencia en el encuentro. «No lo vemos en condiciones», decía el entrenador del Atlético.
En la siguiente jornada en el Metropolitano sí que estuvo disponible y fue pitado y abucheado en varios momentos del partido. Cuando acabó el duelo los jugadores rojiblancos fueron a saludar a su afición y Julián, por una supuesta recomendación del club, se marchó directo al vestuario.
Los rumores seguían en la recta final del mercado, hasta que el Atlético dio portazo definitivo con un comunicado. En el mismo confirmaba que no se negociaría el traspaso con el cuadro culé y aclaraba que no había existido ninguna negociación. Además, los colchoneros acusaban al Barcelona de falta de épica y victimizar a un Julián Álvarez del que entregaron desde el equipo catalán un supuesto informe donde se le diagnosticaba depresión.
¿Y ahora qué?
Con la afición en contra y el compromiso del jugador en seria duda llega la pregunta. ¿Qué va a pasar ahora? Futbolísticamente todo apunta a que va a ser uno más, así lo ha manifestado en varias ocasiones Simeone, pero a día de hoy está lejos de tener la mejor versión futbolística del delantero.
No está sentenciado definitivamente por la parroquia colchonera, pues con Griezmann se vivió un caso algo parecido y acabó siendo perdonado por la gran mayoría. El camino del argentino seguirá vinculado al Atlético durante al menos unos meses más, hasta el mercado de invierno. Ahí el Barcelona volverá a intentar su fichaje, pero no parece que vaya a cambiar la postura del Atlético.
Con contrato hasta 2030, Julián podría replantearse otras salidas. El Arsenal estuvo muy interesado en ficharle y llegó a negociar con el Atlético, pero el jugador descartó esa opción para darle prioridad al Barça.



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