La UD Almería y el Málaga CF se miden este sábado a las 21.00 horas en un histórico derbi andaluz por el ascenso a Primera División. Ambos conjuntos buscarán imponer su juego para volver a la máxima categoría del fútbol español y para ello tendrán que superar, además de al rival, a un contrincante con el que no se contaba como es el extremo calor.
Según la previsión de Aemet, la final del playoff se va a vivir en una de las noches más cálidas en Almería capital en lo que llevamos de año, con unos termómetros que marcarán máximas inusuales de hasta 33 grados al arranque del partido en el UD Almería Stadium.
Apenas una hora antes, a las 20.00 horas, se desactivará el aviso amarillo que el ente meteorológico estatal activa este sábado en la ciudad indálica, el único de toda la costa de Andalucía, por valores máximos que pueden alcanzar los 38 grados.
El calor, por tanto, va a marcar el desarrollo del encuentro entre malaguistas y almerienses, inclusive si un empate provoca un alargue hasta los 120 minutos, ya que no se prevé bajar del umbral de los 30 grados hasta bien entrada la madrugada, lo que obligará a realizar pausas de hidratación.
La explicación de estos valores inusuales en horas nocturnas es la primera ola de calor del verano, que viene dejando temperaturas de 40 grados en el interior de Andalucía. A ello se suma el efecto del levante, que en el sureste eleva la humedad y la sensación de bochorno. Sin ir más lejos, este domingo se volverán a activar los avisos amarillos en Almería.
Gran movilización
Las altas temperaturas no serán impedimento para las aficiones y se espera una gran movilización. En Almería se confía en llenar el estadio para aupar al conjunto indálico en la que puede ser su vuelta a Primera dos años después. Le basta con no perder tras sacar un empate a los de Funes en la Rosaleda.
Enfrente, el malaguismo vive en un sueño del que no quiere despertarse, el sueño de volver a La Liga ocho años después de la mano de un equipo joven que ha conectado con la grada como hacía años no se recuerda. Algunas estimaciones hablan de hasta 4.000 aficionados viajando sin entrada para apoyar a los boquerones en Almería.



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