Sergio Ramos no pudo comprar el Sevilla FC el pasado verano. La operación en los despachos no fructificó. Y mientras tanto el camero se ha pasado los últimos meses machacándose con entrenamientos de marine, disfrutando con amigos, jugando al golf, cantando, disfrutando de otro Mundial de España de sus ‹herederos› y siendo simplemente Ramos.
Cuando parecía que ya había dicho su última palabra sobre el verde y que se iba a decantar por la parte del negocio, tal vez con un partido de despedida, ha aparecido la opción con fuerza de que recale en un equipo de la Comunidad de Madrid, aunque no su querido Real.
El Getafé de José Bordalás, el de «esto es fútbol, papá», parece empeñado en rebuscar en jugadores y sin equipo y montar un ‹dream team› de cuarentones y jugadores depreciados por uno u otro motivó. El presidente del equipo azulón se está moviendo con la campaña ya empezada y quiere montar una defensa de Champions y muchos quilates, también veteranía entre Álvaro Carvajal y Sergio Ramos.
El dirigente azulón ya le ha abierto la puerta a un Ramos que ha realizado una carrera deportiva mayúscula entre clubes desde la cantera del Sevilla FC al Real Madrid y su paso por el PSG o el Rayados de Monterrey hasta su papel destacado como defensa central de la Selección Española y su mítica pareja con Gerard Piqué.
El sevillano sigue sin un gramo de grasa y dispuesto a dar su última palabra en el fútbol. Quién sabe si ese último baile puede ser con el Getafe, un equipo pop del fútbol español que nunca defrauda con su toma de decisiones.
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