El actor sevillano Antonio Garrido ha denunciado públicamente una desagradable experiencia en un restaurante de la cadena Popeyes en Santiago de Compostela. En un vídeo difundido en redes sociales, el intérprete asegura que las alitas de pollo que le sirvieron durante una comida con sus hijos tenían un sabor extraño y que, tras comunicarlo al establecimiento, se encontró con la negativa del personal a devolverle el dinero.
«Cuando nos han traído las alitas de pollo, sabían a podrido», relata Garrido en la grabación, en la que explica que pidió una solución después de probar el producto. El actor se encontraba en un polígono de Santiago con sus hijos. Según su testimonio, inicialmente planteó que le cambiaran las alitas por otro producto, pero después optó por solicitar la devolución del importe correspondiente. «Visto lo visto, no quiero que me lo cambie usted por nada, devuélvame el dinero y no pasa nada», explica que dijo al personal del local.
El conflicto, según la versión del actor, llegó cuando pidió que le reembolsaran el dinero de las alitas. Garrido afirma que el establecimiento rechazó su petición porque el pollo formaba parte de un combo que incluía también hamburguesas y patatas. «No puedo separar las alitas y devolverle solo el dinero de las alitas», asegura que le respondieron. Una explicación que no convenció al intérprete, que cuestionó la lógica de esa política comercial.
Problemas con la devolución
«Yo no tengo culpa de que ustedes no lo puedan separar porque va en el combo», protesta en el vídeo. Garrido sostiene que, si la empresa no permite devolver únicamente uno de los productos incluidos en el menú, debería ofrecer una solución al cliente ante una queja por el estado de uno de ellos.
«Yo quiero solo el dinero de lo que estaba malo», insiste durante su relato. El actor asegura que el personal mantuvo su negativa a reembolsarle el importe, por lo que finalmente decidió formalizar su queja. «Estoy hasta las narices de que no tomen el pelo». Ante la falta de una solución que considerase satisfactoria, Garrido afirma que se vio obligado a presentar una hoja de reclamaciones.
«Me da hasta coraje tener que hacer estas cosas, pero digo: es que estoy hasta las narices de que no me tomen el pelo», concluye en la grabación. El intérprete reconoce que no le gusta tener que recurrir a este tipo de procedimientos, pero considera que debía dejar constancia de lo ocurrido.
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