Casi a la par del descalabro nacional en el Informe PISA, Andalucía anunciaba que saldaba su deuda de décadas con la figura de los catedráticos reclamada por los sindicatos. 25 años después, la Junta de Andalucía sacaba una convocatoria con 1.450 cátedras en Secundaria (1.500 contando otro tipo de enseñanzas).
Profesores de instituto con vitola de docentes universitarios y que aumentarán su nómina en unos 200 euros al mes. El sueldo base de un profesor catedrático es de 1.387,24 euros brutos al mes, según la ficha de retribuciones de 2026 del sindicato del profesorado. El objetivo plurianual del Ejecutivo andaluz es llegar en un tiempo preciso a las 4.000 cátedras ¿Acción-reacción ante el Informe PISA y el debate relámpago en torno a la educación?
Hace unos días acababa el plazo para entregar los méritos correspondientes y pagar los 57,50 euros que costaba dicha solicitud, con las exenciones habituales para personas pertenecientes a familia numerosa, víctimas de violencia de género o del terrorismo o personas con un grado de discapacidad del 33%.
Se ha diseñado por concurso de méritos para quienes tienen más ocho de experiencia en los institutos
La convocatoria de las 1.500 plazas de catedrático ha sido la comidilla en los pasillos de los ‹IES› andaluces. El 13 de octubre era el día para concurrir a dicho proceso y se espera que sean miles los docentes que hayan adjuntado su formación, su docencia, su veteranía, sus publicaciones o los méritos que reclamaba la Consejería de Educación del Gobierno andaluz. Los profesores ganarán 200 euros más al mes.
Especialidades con más de 50 plazas
- Matemáticas: 195 plazas
- Lengua Castellana y Literatura: 191 plazas
- Inglés: 172 plazas
- Geografía e Historia: 120 plazas
- Tecnología: 88 plazas
- Biología y Geología: 78 plazas
- Educación Física: 77 plazas
- Física y Química: 71 plazas
- Orientación Educativa: 66 Francés
La iniciativa ha sido un éxito de recepción entre el profesorado y según el sindicato CSIF son miles las solicitudes presentadas. Al tratarse de un concurso de méritos sin examen tras 25 años de parón, se espera que haya llegado a muchos de los más de 30.000 profesores de Secundaria andaluces que cumplen el requisito de antigüedad (ocho o más años).
El reparto de plazas
De las 1.500 plazas, la mayoría (1.460) son para el cuerpo de catedráticos de Enseñanza Secundaria de 33 especialidades de las llamadas asignaturas principales. El resto de las plazas se reparten entre Filosofía, Griego, Latín, Física y Química, Biología y Geología, Dibujo, Francés, Alemán, Música, Educación Física, Orientación Educativa, Economía, Administración de Empresas, Análisis y Química Industrial, Asesoría y procesos de Imagen Personal, Construcciones Civiles y Edificación, Formación y Orientación Laboral.
También se convocan plazas en las especialidades de Hostelería y Turismo, Informática, Intervención Sociocomunitaria, Organización y Gestión comercial, Organización y procesos de mantenimiento de vehículos, Organización y proyectos de Fabricación mecánica, Organización y proyectos de sistemas energéticos, Procesos de producción agraria, Procesos de diagnósticos clínicos y productos ortoprotésicos, Procesos sanitarios, Procesos y medios de comunicación, Sistemas electrónicos, y Sistemas electrónicos y automáticos.
En el caso de las plazas del cuerpo de catedráticos de escuelas oficiales de Idiomas las 28 plazas se distribuyen entre cuatro especialidades: 19 para Inglés, seis para Francés, dos para Alemán y una para Italiano. Para los de Artes Plásticas y Diseño son 12 plazas de nueve especialidades. Al resto de especialidades (Dibujo Técnico, Diseño de Interiores, Diseño Gráfico, Materiales y tecnología: Diseño, Medios Informáticos y Organización Industrial y Legislación) le corresponden una plaza.
El gasto de la Junta
El Gobierno andaluz, por tanto, gastará millones en reivindicar esta figura olvidada en los institutos. De hecho, se convertirá en la comunidad autónoma con más catedráticos, por encima de Madrid. Pero, la cuestión es más allá de motivar al profesorado y saldar la deuda con muchos de los veteranos y docentes más especializados, cómo reportará esto un gran beneficio a la comunidad educativa.
Justicia laboral
Los sindicatos y responsables que integran la comunidad educativa defienden la medida como un acto de justicia laboral. Durante más de dos décadas, Andalucía había mantenido congelada la promoción interna en Secundaria, lo que obligaba a los profesores a jubilarse en el mismo escalafón en el que entraron, independientemente de sus méritos o años de esfuerzo.
Para el profesorado, este plan plurianual puede inyectar una dosis masiva de motivación en las plantillas de los institutos. Premia a aquellos docentes que, además de dar clase, han dedicado décadas a publicar investigaciones, coordinar proyectos o acumular formación continua. Se entiende así que reconoce y retiene el talento.
¿Cómo afecta al día a día en las aulas?
Pero, más allá de que los 1.500 docentes vean mejorada su nómina y reconocidos sus esfuerzos, cómo ayuda esta figura de los catedráticos a los institutos andaluces. ¿En qué cambian las clases y las problemáticas existentes en las aulas? Evidentemente, algo tan complejo como la Educación (en mayúscula) requiere de un proceso más complejo y de la implicación de todas las partes.
Es por ello que también hay escepticismo dentro de los centros educativos sobre que se trata de una medida cosmética y puramente organizativa de cara a la galería. Un coste económico millonario que podría no verse reflejado en la calidad de la enseñanza que reciben los alumnos.
Escepticismo sobre el impacto real
Las tareas que van a hacer los catedráticas tales como organización de proyectos ya se vienen desempeñando por jefes de departamentos y otros directivos y cargos especiales dentro de los institutos. Es decir, la diferencia real tras este proceso no será un cambio revolucionario de tareas en el instituto, sino el cobro del nuevo complemento en la nómina.
La ley exige que estos nuevos catedráticos actúen como mentores de los profesores noveles y líderes de investigación educativa. Sin embargo, los expertos advierten: si la Junta no acompaña este plan con una reducción drástica de sus horas de clase y de su carga burocrática ordinaria.
La burocracia
Además, los catedráticos aumentarán en parte la burocracia al tener que mentorizar y tutorizar a profesores noveles. Por tanto, hay analistas que consideran que carecerán del tiempo material para ejercer ese liderazgo pedagógico y limitarán su impacto real en el rendimiento escolar de los estudiantes.
Las ventajas para los centros
Obtener un puesto de catedrático exige antigüedad y estabilidad en un centro. Al consolidar estas plazas, se mejora que los perfiles más brillantes e involucrados echen raíces en sus institutos, permitiendo desarrollar proyectos educativos sólidos a largo plazo sin la constante rotación de personal.
Otra de las cuestiones que buscan estas cátedras es hacer departamentos más sólidos y cohesionados con liderazgos claros en materias concretas. Igualmente, se buscar reforzar también las tareas de Inspección y de cara a tribunales buscando hacer un sistema más fuerte en todo lo que hay por debajo, en sus pilares.
El nuevo ejército de catedráticos
En definitiva, la macro-convocatoria andaluza es una victoria incuestionable para la justicia laboral y el bolsillo de las plantillas más veteranas. Sin embargo, el verdadero éxito de esta inversión millonaria no se medirá en los despachos de la Junta ni en las sedes sindicales, sino en los pasillos de los institutos.
El reto inminente de la Consejería será demostrar que este «ejército» de nuevos catedráticos dispone del tiempo real, la descarga horaria y la autonomía necesarios para transformar su estatus en una mejora directa del rendimiento escolar.
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